miércoles, diciembre 29, 2010

El periodista de hoy lo tiene más crudo


Saül Gordillo defiende al periodista «orquesta» en un contexto de sobreabundancia informativa y de cambios en los medios

Saül Gordillo, director de la Agencia Catalana de Noticias, acaba de publicar «Superperiodistas en la era de la sobreinformación», un libro en el que analiza los cambios en el sector de los medios, el nuevo papel que debe asumir el periodista en un mundo globalizado y en el que se ha pasado de la escasez informativa propia del modelo de comunicación tradicional a la sobreabundancia de la información.

¿Quiénes son esos «superhéroes» o superperiodistas a los que te refieres en el libro?
Ser periodista hoy requiere ser un superhéroe porque vivimos en una sociedad con exceso de información y con la competencia de fuentes que se convierten en medio y de ciudadanos que aspiran a hacer periodismo. El periodista de nuestros dias lo tiene más crudo, porque todo el mundo se atreve a escribir. Ante este panorama hay dos opciones. Caes en el desánimo o coges el toro por los cuernos, con un gran optimismo y la pasión necesarias para mejorar día a día.

¿Qué perfil se demanda a los profesionales de la información en un mundo globalizado y cambiante como el de hoy? ¿qué destrezas tienen que dominar?
¿Perfil? Que sea buen periodista, que conozca el oficio, que tenga enorme curiosidad y sospeche de todo. Luego viene la tecnología y las habilidades multimedia. Primero, que sea riguroso, crítico y exigente. Después, te diría que la destreza debería ser la misma o superior a la que demuestran hoy muchos internautas y ciudadanos, que aprovechan las herramientas 2.0 para generar contenidos, compartirlos y conseguir una audiencia propia. Si lo hacen los ciudadanos, ¿por qué no nosotros?

¿Compartes las críticas contra el periodista «orquesta»?
No, en absoluto. Puedo compartir aspectos interesantes del debate de fondo, pero no comparto la descalificación y el menosprecio hacia los profesionales que demuestran competencia multimedia en distintos formatos. Sin ir más lejos, yo dirijo una agencia de noticias en Cataluña (l'Agència Catalana de Notícies), donde todos los profesionales dominan el texto, el audio, el vídeo y la fotografia. Años atrás los compañeros se reían en las ruedas de prensa. Ahora, son envidiados por su alta polivalencia y porque se han ganado el respeto haciendo buen periodismo, información útil para casi 300 medios clientes (radios, televisiones, periódicos, impresos y digitales). Yo digo una cosa: todos nuestros periodistas saben tocar todos los instrumentos, pero en determinados conciertos cada uno toca un instrumento concreto. Que sepan tocarlo todo no quiere decir que siempre y al mismo tiempo toquen todo.

En un contexto como el actual de abundancia informativa, ¿crees que el papel del periodista es, como defienden algunos, mucho más necesario que hace años?
Sin duda, es más necesario que nunca. Ahora más que nunca la sociedad requiere de referentes, de puntales en medio de tanta abundancia informativa. Un exceso de información es sinónimo de desinformación. Luego es necesario profesionales competentes que merezcan el respeto de los lectores, oyentes y televidentes para jerarquizar bien la información y crearse opinión con criterio. Pero es cierto que el periodista está en entredicho. La web participativa nos pone en el punto de mira, pero es una gran oportunidad para los periodistas.

Finalmente, ¿eres de los que defiende que cualquier ciudadano puede ser periodista?
No. Los ciudadanos pueden crear y compartir contenidos de interés periodístico, pero el periodismo es una cosa muy seria que requiere de gente preparada, ahora más que nunca. Y precisamente uno de los retos del superperiodista, para retomar la etiqueta provocadora del libro, es saber moverse en la gran conversación, no caer en la trampa de los rumores y poner orden a la sociedad de la sobreinformación. Todos podemos crear y compartir, pero no todos podemos hacer periodismo ni ser periodistas.

Tomado de ABC

martes, noviembre 30, 2010

El (diario) El País y el periodismo detrás de las filtraciones de Wikileaks


“Los periódicos tenemos muchas obligaciones. Entre ellas no se encuentra el proteger a los Gobiernos, y al poder en general, de situaciones embarazosas”, dice el director de El País, Javier Moreno, en esta entrevista realizada por los los internautas del diario español. El País fue uno de los medios elegidos por Assange, fundador de Wikileaks, para revelar más de 250 mil documentos del departamento de EE.UU. Tan impresionante ha sido su puesta en escena, que Franco Fratinni, ministro de relaciones exteriores de Italia, dijo que esta desclasificación era el 11 de septiembre de la diplomacia mundial. Sin duda, que Wikileaks es un aporte al periodismo. Bajo su trabajo han llegado a los cinco diarios documentos que estuvieron ocultos, y que los medios pueden filtrar, jerarquizar, precisar e interpretar. Finalmente el trabajo que diferencia a los periodistas (los buenos) de otros profesionales. A continuación, toda la entrevista.


¿Quién toma una decisión como la tomada por EL PAÍS a la hora de publicar los papeles del DE-USA? ¿El Editor? ¿El director? ¿Interviene la Redacción de alguna forma?

La decisión la toma el director de la publicación. Es decir, la he tomado yo, como en última instancia todo lo que supone publicar algo en EL PAÍS. Quizá te genere alguna duda la traducción. Editor en inglés, como en executive editor o editor-in-chief, significa director. El editor en español es el publisher en inglés. La Redacción interviene, no de alguna forma, sino de forma fundamental: un periódico es siempre un trabajo de equipo. Es este caso, más todavía, claro.

¿Han pagado algo por recibir esta información?

No. EL PAÍS no paga nunca por informaciones. Por esta tampoco.

¿Están recibiendo algún tipo de presión por parte del Gobierno español?

No. O más precisamente, no todavía. La publicación del material sobre España no ha comenzado todavía. Arrancamos mañana.

¿Cuándo comenzarán a facilitar cables enviados desde la Embajada de EE UU en Madrid?

A partir de mañana.

Sr. Moreno, ¿tendrán una base de datos completa con todos los documentos filtrados en lo referente a España en la página web de EL PAÍS? Saludos.

Sí. Con todos aquellos que utilicemos como base para las informaciones que planeamos publicar en los próximos días.

¿Es cierto que no vais a publicar toda la información porque se ha llegado a un acuerdo con el Gobierno de EE UU? Saludos.

No, no es cierto. No hemos llegado a ningún tipo de acuerdo con el Gobierno de EE UU, a quien, sin embargo, sí se le informó con carácter previo. También a la Embajada de Estados Unidos en España.

¿Se utilizará en EL PAÍS el mismo criterio informativo para los documentos que afecten al Rey que para otros cargos públicos?

Exactamente el mismo.

Buenas tardes Javier, ¿por qué, según el Departamento de Estado de EE UU, estas informaciones ponen en riesgo la vida de personas? Gracias.

Bueno, esa es siempre la primera línea de ataque en casos como este. Ya lo fue cuando The New York Times y The Washington Post publicaron en 1973 los papeles del Pentágono, que ofrecían una descripción desoladora para el Gobierno estadounidense de la época sobre la guerra de Vietnam. No hay nadie en esos papeles en Europa occidental o EE UU que arriesgue nada más que su carrera política al trascender sus opiniones o el hecho de que haya aportado información reservada a EE UU. En el resto de países, donde existe pena de muerte o no rige el Estado de derecho, las organizaciones que conjuntamente hemos llevado adelante este proyecto (The New York Times, The Guardian, Le Monde, Der Spiegel y EL PAÍS) hemos aplicado serias restricciones: no se nombran fuentes o contactos a los que consideramos en riesgo y los cables correspondientes se publican convenientemente editados o censurados. Habría también que preguntar a Washington cómo no son capaces de mantener en secreto información tan importante. Si una organización como Wikileaks ha logrado tener acceso, y algunos periódicos también, ¿qué seguridad hay de que no lo logren también servicios secretos extranjeros mucho menos concernidos por la libertad, la seguridad y la democracia en el mundo?

¿Desde cuándo tienen esta información? ¿Cómo la han contrastado?

Disponemos de la información desde hace algunas semanas. Y todos nuestros análisis concluyen que los cables son auténticos y no han sido manipulados.

¿Se ha considerado la llamada razón de Estado a la hora de ofrecer al público la información presentada? Y si así fuera, ¿cómo ha afectado al resultado final?

Sí. Pero ha primado el derecho de los ciudadanos a disponer de información veraz y relevante sobre asuntos públicos de interés general. Los periódicos tenemos muchas obligaciones. Entre ellas no se encuentra el proteger a los Gobiernos, y al poder en general, de situaciones embarazosas.

¿Cómo afectan estas filtraciones a España?

Eso lo vamos a ver en los próximos días, a medida que vayamos publicando la información de la que disponemos.

¿Podrías contarnos cómo fueron las gestiones con Wikileaks para ser uno de los medios a tener acceso a las filtraciones? ¿Por qué esos medios?

Siento mucho no poder entrar en detalles. Otra obligación de los periodistas es proteger a las fuentes. Sí te puedo contar que fueron contactos extensos, no fáciles de realizar (Wikileaks y su fundador, Julian Assange, no se mueven con la misma seguridad que la mayoría de ciudadanos, incluso en países de nuestro entorno). Por qué esos medios y no otros. Más allá de los contactos personales, asumo que Wikileaks eligió a estos cinco periódicos por su rigor, su calidad y su capacidad de influencia en todo el mundo. En el caso de EL PAÍS supongo que influyó que sea el medio de referencia en España y en América Latina.

¿Se han tomado algunas precauciones en el periódico para salvaguardar los documentos?

Hemos tomado todas las precauciones de seguridad que hemos considerado necesarias, tanto desde el punto de vista de la informática como físicamente. Hasta ahora no hemos detectado ningún intento de ataque.

¿Ha recibido usted llamadas del Departamento de Estado de EE UU?

Hemos estado en contacto tanto con el Departamente de Estado como con la Embajada en Madrid.

¿Podría generar algún tipo de problemas legales a EL PAÍS la publicación de estos documentos?

Confiamos en que no.

¿Han hablado ustedes con el Gobierno de España antes de publicar los documentos?

Hemos hablado con el Gobierno de España en días anteriores para informarles de la inminente publicación de los documentos. Pero no hemos detallado los temas, ni proporcionado el material, ni aceptado supervisión alguna. El Gobierno tendrá acceso al material que vamos a publicar al mismo tiempo que los ciudadanos.

El senador republicano Peter King propone que Wikileaks sea considerada una organizacion terrorista ¿No le parece una exageración? ¿Cree que podría salir adelante una propuesta así en EE UU? Gracias por su atención.

Me parece un disparate. Y confío en que el sentido común y la fuerte tradición democrática en EE UU lo impidan.

¿Considera que las filtraciones en el portal Wikileaks son periodismo?

Esa es una pregunta que roza la metafísica. Digamos de forma más modesta que Wikileaks nos ha permitido hacer gran periodismo. Periodismo del que cambia la historia y del que los ciudadanos están cada vez más necesitados en un mundo donde los Estados y los políticos tratan cada vez más de hurtar la información a sus sociedades.

Al ser EL PAÍS el único medio en español que está trabajando con Wikileaks, ¿orientará su trabajo periodístico a los paises de habla hispana, o es irrelevante? En America Latina nos interesa mucho saber lo relacionado con nuestros Gobiernos en estos documentos.

EL PAÍS está publicando las grandes historias internacionales que hemos considerado de interés de forma conjunta con los otros medios. Pero, naturalmente, nuestro foco de interés y nuestra responsabilidad se centran en España y América Latina. En los próximos días difundiremos informaciones relevantes sobre Venezuela, México, Boliva, Cuba y otros países. Hoy mismo en elpais.com arrancamos con Argentina.

¿Qué método habéis seguido para procesar tantos documentos?

No resulta fácil rastrear información relevante en 250.000 documentos, lo que significa seguramente más de un millón de páginas. Hemos construido un buscador para localizar cables por nombres, por fechas, por países, relacionarlos entre sí, etc. Pero al final son los periodistas (un equipo de más de 30 excelentes profesionales en EL PAÍS) los que han tenido que leer miles de documentos. Su magnífico trabajo es el que ahora comienza a ver la luz.

¿Cuánto tiempo estiman que les llevará presentar los documentos que elijan analizar con mayor profundidad? ¿Estamos hablando de días, semanas, más tiempo?

Estamos hablando inicialmente de semanas. Pero incluso después, un análisis profundo estoy seguro de que seguirá proporcionando detalles interesantísimos

En su conversación, usted señala que hay cables relacionados con México. Sin embargo, al momento en nuestro país no sabemos nada al respecto. ¿Qué tipo de información habla de México?

Entre otros temas se encuentra uno fundamental ahora mismo en México: la guerra contra el narcotráfico.

CNN no aceptó las condiciones que le presentó Wikileaks para publicar las filtraciones, ¿cuáles son esas condiciones? Por favor, dígalas. Gracias.

No sé si esa información es correcta. Hasta donde yo sé, no ha habido más publicaciones involucradas en este proyecto que las cinco que he citado. Y no, no ha habido más condición que compartiéramos entre las cinco la información relevante que fuéramos encontrando para poder acordar un calendario mínimo común. Wikileaks no impuso ningura otra condición. Todos disponemos de todo el material y somos los responsables de explorarlo, decidir qué queremos publicar y qué no.

Sr. Moreno, ¿Se han puesto de acuerdo con los otros medios elegidos para fijar una fecha de publicación? Enhorabuena por la exclusiva!

Gracias. Sí: hemos acordado un esquema mínimo de publicación para no volvernos todos locos. Luego, cada uno decide si publica o no, con qué extensión y con qué relevancia.

¿Tenéis pensado traducir los documentos más interesantes al castellano?

Frases, párrafos y partes muy relevantes, sí. Pero los cables en su conjunto, no, incluidos los que ha generado la Embajada en Madrid.

¿Cómo cree que afectará la filtración en Oriente Medio? ¿Es posible que pueda ser el detonante de una crisis de una escala de violencia en la zona?

Los documentos van a tener un gran impacto en Oriente Próximo, sin duda alguna. Dicho esto, la posibilidad de un estallido de violencia en la zona es siempre algo, con filtración o sin ella, como se conoce desde siempre y como los propios documentos vienen a corroborar.

Usted dijo ayer que la filtración de estos documentos por parte de Wikileaks puede significar un antes y un después en las relaciones internacionales como las conocemos hasta hoy. ¿Como ve entonces el futuro de las relaciones internacionales?

Es evidente que las consecuencias van a ser inmediatas y profundas. Centenares, incluso miles de personas han acudido a embajadas y consuldados estadounidenses a ofrecer opiniones e informaciones en la confianza de que su confidencialidad estaba garantizada. Eso no ha sido así, de tal forma que a partir de ahora EE UU va a tener más complicado recabar ese tipo de inforamción puesto que ha quedado claro que no es capaz de guardarla en secreto. Por otra parte, será inevitable la erupción de tensiones entre Washington y algunos de sus aliados, y entre terceros países. El ejemplo más claro es el que citábamos antes de Irán y sus vecinos árabes.


Buenas, ¿cómo queda la imagen internacional de EE UU tras esta filtración?

La imagen, deteriorada, evidentemente, al igual que la de muchos otros Gobiernos o líderes de otros países. Pero además EE UU va a ver disminuida su capacidad de operar como hasta ahora en la recogida y el proceso de datos. Reconstruir ese sistema, sobre bases más seguras, llevará años, sin duda alguna.

¿Qué le están pareciendo las reacciones de los distintos Gobiernos ante la filtración?

No muy brillantes, la verdad. Pero tampoco sé si tienen mucha capacidad de hacer algo más creativo. No es un momento fácil para ser portavoz de ningún Gobierno.

Buenas tardes, ¿se ha establecido algún tipo de conexión con los otros diarios que han recibido los documentos, en cuanto a la investigación de tanta información, o cada periódico la está analizando con sus propios medios?

Cada periódico está analizando el material con sus propios medios y de forma independiente.

¿Existe alguna relación entre la elección de EL PAÍS para la publicación de estos papeles y la reciente incorporación de Liberty en su accionariado?

No.

De los países de Latinoamérica, de Argentina dieron más detalles relevantes ¿Por qué?

Porque es la primera infomación que vamos a publicar: esta misma tarde.

En los cables se refieren a Zapatero como un politico “cortoplacista”. ¿Cuál es el proceso en EL PAÍS para decidir si se incluye esta información o si merece ser un titular o no?

El mismo que cualquier otra información: si es relevante para la opinión pública.

En la página web de Wikileaks se puede consultar la filtración de forma íntegra, por tanto ¿no le parece absurdo ocultar información delicada si ya está al alcance de todos?

No, no se puede consultar de forma íntegra. Wikileaks solo coloca en su web aquellos cables que los periódicos hemos decidido con anterioridad utilizar para nuestras informaciones.

El Gobierno de España va a pedir explicaciones de estos comentarios sobre el presidente y el Rey?

Esa es una pregunta para el Gobierno de España.

¿Hay referencias al 11-M? Si es así, ¿alguna apoya las teorías conspirativas de El Mundo?

Hoy ya hemos publicado una: un análisis de la propia Embajada en Madrid en aquellos días concluye que la derrota del PP fue fruto de las mentiras del Gobierno de Aznar sobre la autoría del 11-M.

¿Sería lícito publicar los correos y comunicaciones de partidos políticos, PSOE por ejemplo, de las jornadas tras el 11-M?

Por supuesto.

Julian Assange es un excéntrico?

Por lo que puedo contar, Julian Assange lleva una vida no precisamente fácil, vistas las posibles consecuencias legales de su tarea y el interés de EE UU y otros Gobiernos en dificultarle el trabajo, por no emplear una expresión más dura.

¿Por qué es necesario el filtro de los perioditsas? Por qué no se nos permite a los ciudadanos el acceso sin condiciones a los cables diplomáticos? En todo caso, ¿no hubiera sido aún más riguroso que esta información se hubiera puesto a disposición de las agencias de prensa, por ser más neutrales que el resto de medios?

Poner a disposición de cualquiera (y esto significa también servicios secretos de países en zonas donde no impera el Estado de derecho) sí sería una acción irresponsable. Por lo demás, no comparto la idea de que las agencias son más neutrales que el resto de medios. ¿Qué agencias? ¿Por qué?

¿Es legal lo que ha hecho Wikileaks?

No lo sé. No soy abogado. Nosotros solo somos periodistas.

Se ha dicho que el trabajo de investigación de Wikileaks es el que deberían realizar los periódicos por sí mismos, que ahora se ven reducidos a simples altavoces, ¿qué piensa de esto?

Obtener papeles secretos y documentos relevantes es, efectivamente, tarea de los periódicos. Y en eso también estamos. No quiero en esta entrevista hacer un listado exhaustivo de lo que EL PAÍS ha conseguido este año, desde el caso Gürtel al espionaje en Madrid, y otros casos. Pero en el que nos ocupa, no somos meros altavoces de nadie. Wikileaks nos facilitó un material ingente, y hemos trabajado con él con toda la profesionalidad y el rigor que nuestros periodistas aplican en todos los demás casos.

¿Considera que este episodio provocará alguna ruptura diplomática irrevocable?

En la diplomacia no suele haber casi nada irrevocable.

Además de toda la información que publica EL PAÍS, ¿qué otra información está ocultando?

No estamos ocultando ninguna información. No se dejen arrastrar por teorías conspirativas sin fundamento.

Mensaje de despedida
Muchas gracias a todos. Se quedan muchas preguntas en el cajón, que estoy seguro que EL PAÍS irá contestando en los próximos días a medida que difundamos la información. Permanezcan atentos. Adiós.

Tomado del Hijo del Medio

miércoles, agosto 11, 2010

La comunicación catorce mil años antes



Alfonso Gumucio Dagrón retoma conceptos del libro La comunicación antes de Colón, realizado por el investigador boliviano Luis Ramiro Beltrán junto a un equipo, para hablar de las formas de comunicación de las comunidades originarias de nuestro continente.

Por Alfonso Gumucio Dagrón *

Entre los seres humanos la comunicación es un proceso de intercambio, una puesta en común de señales, símbolos, sonidos o grafías que tienen un significado. Desde su origen etimológico –comunicare–, la comunicación tiene el sentido de compartir, participar y de crear comunidad. Es ante todo un proceso horizontal de diálogo. De ahí que resulta tan absurdo olvidarlo y atribuir el término a los medios masivos de difusión, que son por su propia naturaleza verticales y no propician el diálogo.

Para recordarnos que la comunicación ha existido antes en múltiples formas en las culturas andinas y mesoamericanas está el libro La comunicación antes de Colón: Tipos y formas en Mesoamérica y los Andes, un trabajo acucioso que ha desarrollado Luis Ramiro Beltrán con el concurso de Karina Herrera Miller, Esperanza Pinto S. y Erick Torrico Villaueva, todos ellos destacados especialistas bolivianos de la comunicación.

Luis Ramiro Beltrán, maestro de generaciones de especialistas de la comunicación en Bolivia y América latina, tiene una trayectoria de cinco décadas, marcada por su compromiso con las políticas de comunicación para el desarrollo y el cambio social. Su obra es extensa y ha merecido reconocimientos en varios países.

Aunque no existe ningún otro libro que aborde este tema, Beltrán logró acumular pacientemente a lo largo de varias décadas cerca de 1400 documentos que son la base de esta investigación.

Hasta ahora, los estudios sobre la comunicación en América latina solían comenzar con la introducción de la imprenta en México en 1539, es decir, hace menos de 500 años, mientras que la investigación de Beltrán, Herrera, Pinto y Torrico se remonta a 14 mil años, a las primeras comunidades que dejaron muestras de organización social y de formas de comunicación. El libro desmonta las historias de la comunicación cuyo punto de partida es “la centralidad de la imprenta” como eje del proceso de “civilización” y coloca en el centro a la comunidad y a la organización social como hechos comunicacionales.

La tesis que recorre el trabajo de investigación está bien fundamentada en los primeros capítulos. Por una parte, la importancia de demostrar que siempre hubo formas de comunicación en la medida en que existían organizaciones sociales que estaban lejos de ser primitivas. Por otra parte, la evidencia de que no puede separarse la comunicación de la cultura, pues todas las manifestaciones de la cultura son a su vez formas y tipos de comunicación, desde el lenguaje hasta la vestimenta, pasando por las expresiones artísticas en textiles, cerámica y otros materiales, tan ricas en su variedad.

En ese sentido, el trabajo es amplio, cubre las formas y tipos de comunicación de cada cultura, desde la oralidad hasta la escritura. Con esa visión, el lector descubre un mundo extraordinario de expresiones artísticas y comunicacionales que confirman el alto grado de desarrollo intelectual de las civilizaciones precolombinas, algo que es evidente en la arquitectura, en la cerámica o en el lenguaje.

Mi propia inclinación hacia la poesía me hizo disfrutar las páginas dedicadas a los cuicatl (cantos en lengua náhualtl), sobre todo los cuecuechcuícatl o “cantos de cosquilleo”, que son los cantos de amor y eróticos. Tan sólo la representación de las vírgulas o volutas espirales constituye un aporte gráfico extraordinario para significar la comunicación. Las había floridas, para representar el canto, y las simples, para expresar la palabra.

La descripción y el análisis de la escritura maya, de las medidas de longitud en la ciencia de los aztecas o la delicada elaboración de los códices y calendarios son algunos de los ejemplos que maravillan. Uno se pregunta cómo no se los analizó antes desde una perspectiva comunicacional, cuando son comunicación en su sentido más estricto. Los escribas, los pintores de códices son “los antecedentes más remotos de lo que son hoy los profesionales de la comunicación” (página 163).

La comunicación antes de Colón tiene la virtud, entre muchas, de reunir bajo un mismo techo muchos estudios parciales que no reflejaban la mirada comunicacional. Es un aporte innovador e importante para acabar –como indica Luis Ramiro Beltrán en su introducción– con el “raro silencio que dolía” respecto de la comunicación de las culturas que precedieron a la llegada de los europeos a América.

* Comunicador e investigador boliviano, especialista en comunicación y desarrollo.

Tomado de Pagina 12

martes, julio 13, 2010

Leila Guerriero: “Contar una historia es un intento de entender al mundo”


La periodista argentina ganadora del premio anual de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano habla de las virtudes y riesgos de la crónica como oficio.

El rostro de Leila Guerriero es un delicado óvalo coronado por una aureola de rizos alborotados, fieles reflejos del temperamento persistente que la ha convertido, muy a su pesar, en una referencia cuando se habla de periodismo narrativo.

Ese género escurridizo y promiscuo que es la crónica periodística la apasiona al punto de lograr que abandone la distancia característica en sus textos y asevere en primera persona sentencias como: “Prefiero sospechar algunas cosas. Que toda levedad se monta sobre tornillos erizados. Y que si lo de arriba flota, es porque lo de abajo lo sostiene. Pero no sé cómo se hace”.

Refugiada en ese misterio que entraña toda escritura, aferrada a la búsqueda constante como consigna permanente ha logrado que sus historias y personajes sean habituales en revistas como Rolling Stones, Gatopardo, El Malpensante, SoHo, Paula y Etiqueta Negra.

Además ríe con nervios cuando habla de libros como Los suicidas del fin del mundo o Frutos Extraños y el esfuerzo sostenido que los produjo. Por ello no resulta extraño que la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano haya decidido premiarla con el primer lugar de su concurso anual por la crónica “El rastro en los huesos” donde detalla las vicisitudes del Equipo Argentino de Antropología Forense.

Nativa de la provincia argentina de Junín las décadas que lleva viviendo en Buenos Aires le prodigan a sus diálogos bastante del argot porteño y esa deliciosa pausa que es el ¿viste?.

“La verdad es que con el tema de los antropólogos, como siempre pasa, no es que yo sea una descubridora de temas interesantísimos sino que son temas que están allí pero la historia no termina de ser contada del todo ¿viste?”, explica.

Y en ese afán por buscar las historias y sus protagonistas, por llevarle a los lectores una mirada distinta sobre las realidades ajenas pasó 90 días junto a los forenses. Maniática en su consigna de intentar reflejar la realidad poliédrica y cambiante no paró hasta entrevistarlos a todos y lograr asistir a dos momentos que consideraba fundamentales: “El trabajo no estaría completo si yo no asistía a la restitución de los cuerpos y la exhumación de cadáveres en el cementerio. Como es lógico y respetable algunos familiares no admitieron mi presencia y también tuve algunas dificultades climáticas. Empezó a llover en la Argentina por lo que era imposible exhumar nada, por eso me tardé tanto”.

La saga de cómo unos adolescentes terminaron fundando el único equipo de antropólogos forenses de su país robó su atención por completo. Experta en olfatear buenas historias explica uno de los acicates en la investigación: “Siempre me llamó la atención el tema de cómo se había formado el grupo siendo ellos tan jóvenes en ese momento apenas terminada la dictadura militar. Otro aspecto importante es que los fundadores son básicamente las mismas personas que están trabajando ahora”.

Lectora infatigable abreva en ficción, poesía y ensayo para enriquecer sus crónicas. Es habitual encontrar nombres referenciales en sus documentos sobre el oficio como cuando describe los ecos que reverberan en el lenguaje estilístico de ciertos periodistas: “Y pienso todas esas cosas porque en los grandes cronistas encuentro ecos de Richard Ford y de Scott Fitzgerald, de Góngora y de la Biblia, de José Martí y de Gonzalo Rojas, de Flaubert y de Paul Bowles, de Salinger y de Alice Munro, de Nabokov y de Pavese, de Bradbury y de Martin Amis, de Murakami y David Foster Wallace”.

Por estos días, recién llegada de Bogotá donde asistió al Festival Malpensante, lee con atención Zoológico Colombia de José Alejandro Castaño y se sumerge con devoción en Breathing Lessons de Anne Tyler. Ajena a los ritos supersticiosos de la escritura se confiesa esclava de la rutina concebida en largas sesiones de edición y lectura que llegan a prolongarse hasta 16 horas.

Ríe nerviosamente al admitirlo: “Es una concentración de monje budista. Pero cuando empiezo a escribir una crónica trato de que la casa esté sola, que no haya nadie y tener la primera frase de lo que voy a escribir pensada. Nunca me siento a escribir si no sé cuál es esa primera frase. Después sólo necesito silencio. Tengo que encerrarme y lograr que el mundo comience a desdibujarse un poco”.

Como el hombre de “Standing on the highway”, esa célebre canción de Bob Dylan, pareciera que Leila musita con fervor de plegaria a la vera de ese camino que es el periodismo narrativo: “Estoy en la carretera / intentando resistir y ser valiente / un camino lleva a las luces resplandecientes / el otro lleva a mi tumba”.

No sería de extrañar que mientras se leen estas líneas la Guerriero esté encerrada a cal y canto en su departamento porteño, puliendo con paciencia de orfebre cada recodo de sus textos, desdibujando la realidad cotidiana para conjurarla en la página en blanco.

Lejos de los egos estúpidos

-Sin buscarlo muchos de sus trabajos se han convertido en documentos referenciales para lectores y periodistas ¿Qué siente al respecto?

La verdad es que me da un poco de vértigo todo eso. También me parece que uno dice una cosa y la gente entiende cualquier otra. Eso me pasa en los talleres cuando doy una consigna y la gente termina escribiendo sobre cualquier otra. Escribo las ponencias en primera persona porque eso me permite decir lo que yo creo, pero no es una verdad revelada. Me da alergia agarrar la batuta y decir que esto es así, o asá como una cosa definitiva. A fin de cuentas esto es periodismo no física cuántica y no me siento un referente de nada.

-Como lectora ¿Qué elementos le pide a una crónica para que la enganche hasta el final?

Les pido que me entretengan, que me narren bien el cuento, me mantengan atrapada con la historia y que despierten algún tipo de emoción. Hay cronistas y periodistas muy buenos pero se quedan afuera, no logran que uno se contagie de la emoción del cuento. Disfruto mucho la prosa por eso no me da igual la forma en que esté escrito.

-Es algo subjetivo pero ¿Cómo definiría a la prosa que impacta?

A mí me gustan las prosas que me sorprenden y me nutren de cosas nuevas. Adoro las crónicas inesperadas pero lo que buscaría sobre todo es una mirada sobre un mundo en el que no estoy interesado a priori. A veces me topo con un tema y al ver la firma me lo leo de inmediato. Por eso termino leyendo cosas que no son de mi interés pero aprendo. Ahora estuve siguiendo el blog de Villoro y Caparrós sobre el mundial y en principio el fútbol es un tema que no me importa pero los textos que hicieron trascienden el juego y hablan de muchas otras cosas.

-¿Cuáles cree que son los retos principales del periodismo narrativo en una escena mediática donde la presencia de los medios sociales y la atomización informativa cada vez es más patente?

El tema de las nuevas tecnologías es muy raro. Se supone que los periodistas narrativos no somos precisamente una estofa cobarde o gente reaccionaria, deprimida, aferrada a pensamientos dogmáticos por eso no entiendo que miremos con tanto terror el avance de las nuevas tecnologías. Hay que pensar, aunque no sé cómo, que puede ser algo que se incorpore. No puedes contar la historia de la antropología forense en twitter porque sería un disparate pero ya me gustaría dejar de escuchar estas posturas como de señoras que se tiran de las mechas en la época de la radio ante el avance de la televisión.

-El uso de los medios sociales genera debates constantes…

Claro pero el mundo ha estado lleno de cambios tecnológicos y casi siempre esos cambios han sumado. Al teatro se sumo la radio, el cine y la tele y no por eso se acabó. Así que en principio trataría de alejarme de ese pensamiento de que la tecnología es un “cuco malo” que viene a comernos a los periodistas analógicos. También creo que las crónicas largas siempre tendrán sus lectores pero ha habido un cambio de formato. Si tengo que leerlas en una pantalla o un libro no es algo que me preocupa tanto. Lo que sí ha cambiado y va a cambiar más es el diarismo. Cada día es más patente la sensación de vencimiento de las noticias.

-En múltiples ponencias y artículos ha hablado de buscar alternativas ante la avalancha mediática ¿Cómo define estas opciones informativas?

Defiendo otro tipo de periodismo, una visión más reposada. Claro que no te vas a pasar tres días contando un accidente de tránsito que pasó hoy pero siempre me pregunto cuánto de todo eso queda en la cabeza de un lector, qué mundo estamos contando con esa velocidad. La verdad no lo sé. Igual creo que estas crónicas largas siempre han tenido un tipo de lectores, claro que no son un bestseller. Si eso nos interesara escribiríamos novelas como las de Paulo Coelho, entonces, creo que no tenemos la ambición de llegar a un público gigantesco con esto. Nuestra única ambición es contar con una mirada particular un trocito de mundo, eso siempre fue así. Contar una historia es un intento de entender al mundo.

-¿Cuál cree que es el secreto de experimentos editoriales exitosos que apuestan por la crónica, el ensayo y los reportajes?

Es evidente que hay un retroceso en el espacio que los medios tradicionales le otorgan a estos géneros pero por otro lado hay publicaciones triunfadoras. Colombia es un país que ha hecho muchísimo por esto del periodismo narrativo, por ejemplo, SoHo acaba de publicar una crónica de 54 páginas de Alberto Salcedo Ramos sobre Diomedes Díaz y muchísima gente compra la revista por ello es una fórmula exitosa. La gente de El Malpensante lo mismo es una revista con un perfil netamente cultural que apuesta a la crónica. La revista del diario español El País también promueve este tipo de periodismo me parece que siempre va a haber un público para estas historias. Al igual que pasa con la poesía que sigue teniendo lectores poquísimos pero que son fans aguerridos creo que el periodismo narrativo es un periodismo necesario. No es simplemente una especie de celebración del estúpido ego de los autores, es mucho más que eso.

-En algunas entrevistas ha hablado de la importancia que tiene la apuesta personal del redactor ante cada tema y los riesgos de dedicarle tiempo ¿Cómo define en su caso este compromiso?

La última vez me pasó con una nota que trabajé muchísimo. Tuve que viajar para hacer la crónica, me quedé semana y media en el lugar más la investigación previa, la posterior y la desgrabación de todo eso me tomó como dos meses y la nota no se pudo publicar. Finalmente los protagonistas de la historia, sin tener idea de qué había escrito yo porque jamás le muestro las notas a nadie antes, decidieron amenazar a la revista con un juicio y decidieron no publicarlo. Yo estaba segura de lo que había hecho: tenía grabaciones, fotos y no había ningún riesgo pero se implicaba un menor por lo que era muy complicado ¿Qué puedes hacer allí? esta carrera, es larga y no llegan los que corren más rápido. A veces entregas una nota a un medio y la retiene por el motivo que fuere y pasa algo que cambia completamente la historia. Nunca podemos olvidar que la realidad es dinámica pero jamás he sentido pesar, me parece que son las reglas del juego. Es como si fueses un cazador y sales al campo y no regresas con nada. Cada oficio tiene sus riesgos a veces pierdes tiempo, plata, le dices que no a veinte cosas porque estabas ocupada en eso pero uno no se puede quejar. El periodismo es un oficio como cualquier otro y tiene sus riesgos.

-Pese a que no le gusta ¿Asumiría el riesgo de ofrecer algunos consejos a aquellos que aspiran escribir crónicas?

A mi me sirvió siempre confiar en que el trabajo más o menos bien hecho se abriría paso solo. Sobre todo hay que tener conciencia de que esto es un oficio en el que uno no es importante. Lo único importante es la historia que uno cuenta. Toda esta gente que habla del periodismo al servicio de la verdad me espeluzna porque es muy difícil saber qué es la verdad. Hay tantas verdades como personas y eso es poner al periodismo en el lugar absurdo de los justicieros. Ése es un lugar que ocupan los jueces, fiscales y el Estado pero no el periodismo. Uno tiene que contar la historia y desaparecer, nada más.

Tomado de PRODAVINCI