sábado, octubre 08, 2011

El nuevo-nuevo periodismo: largo, caro y muy bueno, o corto, barato y eficiente.


Por Robert S. Boynton

Cuando publiqué The New New Journalism, en 2005, algunos cuestionaron mi afirmación de que la no ficción en formato largo pasaba por un gran momento en los Estados Unidos. ¿Acaso no era cierto que la capacidad de atención de las personas, en especial de los jóvenes, se hacía cada vez más breve? ¿Quién tenía tiempo para leer largos artículos y libros? ¿Cuántas revistas publicaban todavía artículos largos de periodismo? ¿Y no estaban también ellas desapareciendo?

Y esto fue en la era pre-Facebook y pre-Twitter –una época más simple, en la que la frase “redes sociales” conjuraba imágenes de un cóctel literario o la fiesta de lanzamiento de un libro. Luego llegó la Gran Recesión de 2008, que arrojó dudas sobre cada aspecto de nuestra economía. Aún las revistas y periódicos más poderosos peleaban por sus vidas. ¿Cómo podía yo alentar un género periodístico que luce tan atrasado, exige tanto trabajo y consume tanto tiempo?

Todas buenas preguntas, para las que sólo tengo respuestas tentativas. Mi testarudez surge de varias fuentes. En términos empíricos, he notado que, sin importar las circunstancias macroeconómicas, la gente en sociedades industriales avanzadas tiende a esperar mejores cosas en su vida (cosas más y más rápidas): teléfonos “inteligentes” multifuncionales, cámaras que producen fotografías y videos más claros, computadoras más livianas y más poderosas, televisores más grandes y delgados, y (más recientemente) tabletas. Con las constantes mejoras en hardware con el que mirar, escuchar, leer, buscar y comunicarse, ¿no es problable que sus dueños vayan a querer “contenido” (¡palabra terrible!) de similar alta calidad para mirar, leer, buscar y escuchar?

Otra parte de mi testarudez nace de mi propia experiencia como escritor y maestro. Cada otoño, al recibir a un nuevo grupo de estudiantes en NYU, lo primero que hago es darles la bienvenida a la casa del periodismo. Es una casa grande, explico, con muchos cuartos de diferente forma y diseño. Los cuartos tienen nombres como “post de blog”, “artículo de fondo”, “ensayo”, “reporte de corresponsal extranjero” y “libro”, y da la impresión de que cada año se agregan uno o dos cuartos nuevos. Para lograr una carrera larga y satisfactoria, continúo, deben encontrar un cuarto que realmente les guste, y decorarlo y diseñarlo para que refleje sus mejores atributos. Además, deben encontrar unos pocos cuartos extra en los que se sientan cómodos, ya que uno no puede vivir toda la vida en un solo cuarto. Cada cuarto tiene una función diferente, y debe ser mantenido de modo que conserve su sentido. A veces vamos al living, invitamos a nuestros amigos y hacemos una gran fiesta. Otras veces queremos estar solos, así que nos retiramos al escritorio para reflexionar sobre un tema en paz. Y hay veces en que ofrecemos una pequeña cena y luego nos vamos a la terraza para continuar una conversación particularmente intensa con un solo interlocutor. Las variaciones son, potencialmente, ilimitadas.

Ofrezco este consejo como alguien que ha trabajado exclusivamente en el costado editorial del periodismo, pero ha pensado mucho en el motor económico que lo impulsa. Después de todo, una de las leccinoes de la última década es que todos, en cierto sentido, nos recostamos en el costado financiero también. Algunos de mis colegas lo llaman “periodismo entrepreneur”, aunque yo lo veo simplemente como pensar como un periodista free-lance (lo fui durante una década). Durante esos días de rebusque, aprendí una verdad que el costado de negocios del periodismo sólo está comenzando a aceptar ahora: ningún periodista, u organización periodística, puede sostenerse con un único modelo de negocios. Para sobrevivir, escribí críticas literarias y ensayos (por los que se paga una miseria), para avanzar en mi investigación y reflexión sobre artículos largos (por los que se paga más). Escribí para revistas de mujeres y de viajes (que pagan una fortuna), tanto por las oportunidades de escritura como por la oportunidad de viajar y encontrar nuevas historias. No era el más exitoso de los periodistas de mi generación, pero tampoco el menos exitoso. Me las arreglé para crearme una buena reputación y, más importante aún, para pasarla bien.

Mis andanzas por la casa del periodismo se vieron facilitadas por mi departamento pequeño, barato. Pero fueron posibles porque pagué por cada cuarto lo que valía. No esperaba vivir de críticas literarias y ensayos, y no aceptaba sólo los encargos que pagaban bien. Los combinaba tanto como podía, y creo que quienes quieran superar los desafíos económicos del periodismo deben intentarlo también.

Compararía el pensamiento actual sobre modelos de negocios con el constructor que sólo hace centros comerciales. Lo que necesitamos, dicta este pensamiento, son tantos espacios abiertos, grandes y de diseño simple como sea posible, para que entren las masas. El periodismo contemporáneo ha derribado las paredes y quiere que todo el mundo se siente en la misma habitación (por lo general, la más llena y ruidosa de la casa). Una colección de casas idiosincráticas, cada una con cuartos de diferentes tamaños, es algo demasiado confuso y desordenado, dice este pensamiento. No: el truco es “ser grande” y dar enormes fiestas a las que todo el mundo esté invitado. ¿De qué otro modo puede un website atraer millones de “hits’?

Lo que no significa que no hay buenas noticias en el mundo periodístico. Las hay. Es importante recordar que, por más amenazados que se sientan los periodistas, la noticia más importante es que nunca antes tantas personas tuvieron acceso a tan diversa y enorme provisión de información. Y nunca antes han consumido tanto de ella. Esto es innegablemente cierto, y de gran beneficio para la humanidad. La audiencia para el periodismo nunca ha sido tan grande. Si el negocio del periodismo está en problemas, el problema no es que hay poca demanda para su producto. Las websites de diarios como el New York Times, el Washington Post y Los Angeles Times son visitadas por decenas de millones de lectores cada mes. Si el periodismo está muriendo, el funeral tendrá la mayor cantidad de asistentes de la historia.

Pero si un vasto número de personas quieren consumir periodismo, también quieren consumirlo según su conveniencia y a su propia manera. No es tanto que quieran las llamadas “noticias personalizadas” (el Santo Grial de los ‘agregadores’ de noticias) como que quieren controlar lo que consumen. Esto es algo que las industrias de entretenimiento y de comunicaciones entienden, y es la razón por la cual ha habido una explosión de la cantidad de modos en que podemos escuchar música, ver películas y hablar entre nosotros. Estas industrias entienden que si no satisfacen al cliente, morirán.

En este sentido, es el periodismo el que ha fallado al público, y no al revés. Pese a su conversión en el lecho de muerte a la iglesia de Internet, las empresas periodísticas todavía quieren que sus clientes consuman sus artículos de la misma manera en que siempre lo han hecho. (La noción de que Internet destruyó las noticias de los diarios y de la televisión es un mito. La circulación de los diarios venía en declive desde hacía un tiempo antes de que apareciera Internet). Sin duda, ponen sus artículos en la web, incluso le agregan video, audio y gráficos interactivos. Lo que estas empresas han creado es meramente la apariencia de una gran casa. Pero en lugar de cuartos decorados individualmente, el visitante se encuentra con el mismo enorme espacio, sólo rellenado con un laberinto de estantes y huecos. La estrategia básica de combinar avisos con material periodístico y luego poner el producto en frente de las masas de clientes se mantiene prácticamente incontestado.

Si ha hecho algo al poner todo el énfasis en el modelo de avisos, la industria del periodismo ha doblado su propia apuesta –en el preciso momento en que Google y otros perfeccionaban el método para explotar cada segmento del mercado publicitario, excepto por el de mercancía de lujo (nadie googlea “Ferrari”).

¿Por qué el periodismo tradicional se encuentra en tan mal estado? Contestaré con otra pregunta: ¿en cuántas industrias exitosas que hayan usado esencialmente la misma tecnología y modelo de negocios durante un siglo entero podés pensar? El mundo ha cambiado demasiado para que esta sea una posibilidad realista.

Entre 1945 y 1985, uno de los mejores trabajos en la industria de los diarios fue el de vendedor de avisos en un diario metropolitano grande. Cada día llegaba a su oficina y simplemente levantaba el teléfono para tomar las órdenes de cada tienda de almacén y vendedor minorista de la ciudad. Mientras los periodistas y editores proveyeron suficientes artículos contra los que publicar avisos, el sistema funcionó.

Por décadas, las grandes empresas de noticias cosecharon beneficios más y más altos, atrayendo a audiencias más y más grandes. Y para atraerlas, las revistas y los diarios pusieron a sus productos un valor artificialmente bajo. No discriminaron demasiado entre los distintos tipos de consumidores a los que atraían. Sólo querían atraer la mayor cantidad posible.

Como resultado, terminaron dependiendo más y más de lectores que tenían sólo un interés superficial por el periodismo. Estos lectores sentían poca lealtad hacia marcas o modos particulares de presentar el periodismo (como leerlo en papel). Devaluaron al periodismo porque no “valía” la pena pagar por mucho de lo que producía –ciertamente en diarios de mercados medios–. No porque los editores sean estúpidos o malos, sino simplemente porque no estaba designado para que se pagara por ello. Gran parte del periodismo existía únicamente para proveer un marco para la publicidad. Esta vagancia del modelo de negocios eventualmente hizo mella en la calidad del periodismo.

Cuando cité el enorme número de gente que visita las versiones online del New York Times y otros diarios nacionales, olvidé apuntar un hecho descorazonador: la mayoría de estos “lectores” no son muy valiosos para los diarios impulsados por los avisos publicitarios. La mayoría de los lectores online no pasan mucho tiempo en los sitios webs. Un informe de 2010 del Pew Center descubrió que “el visitante promedio pasa sólo tres minutos cuatro segundos por sesión en el sitio de noticias tipo”.

Este no ha sido siempre el caso. Tan recientemente como en 2005, la mitad de los lectores de diarios en los Estados Unidos pasaba más de treinta minutos leyendo el diario. ¿Desapareció esta gente, que tenía un compromiso sustancial con el periodismo, en los últimos seis años? ¿O es que al periodismo tradicional dejó de importarle?

***

La segunda cosa que digo a mis estudiantes recién llegados es que desconfíen de cualquiera que pretenda saber qué depara el futuro al periodismo. Al riesgo de caer en esa categoría, tengo una predicción propia. En el futuro, el periodismo será o bien muy corto, o muy largo. Nada intermedio sobrevivirá.

Las noticias cortas serán información y hechos que se registren en lo inmediato y no esperen que una audiencia se quede a seguirlas. Consistirán en noticias financieras, resúmenes con enlaces (como con Twitter), y en actualizaciones de noticias pasadas que ya leíste (como las alertas de Google sobre temas que estás siguiendo). La tecnología de la información se ha vuelto muy buena en procesar este tipo de información, y porque tanto está hecho por máquinas, según algoritmos, es bastante barata de producir.

En el otro extremo del espectro habrá noticias largas: artículos en profundidad, libros cortos, videos, podcasts de audio –todos requerirán la atención del consumidor por un largo, largo tiempo. El periodismo en formato largo es todo lo que no es el de formato corto. Es caro y requiere mucho trabajo para ser creado. Exige mucho tiempo para ser consumido. Es impredecible. No apunta a grupos particulares cuyas preferencias y comportamientos previos sean conocidos; los consumidores de noticias largas no van a ellas por razones predecibles o identificables. Porque es creado de la nada, debe seducir, convencer y atraer a sus consumidores. Por lo tanto, la forma en que es presentado es extremadamente importante. Si es impreso, el diseño debe ser elegante. Si es en la web, debe ser cómodo, accesible y portable. Sin importar el medio, lo más probable es que incluya fotografías deslumbrantes, video, audio –o alguna combinación creativa de todas.

En el futuro, la economía de lo largo/corto será lo único que importe en el periodismo. Mirando hacia atrás, estamos descubriendo que el tamaño de la audiencia ha sido sistemáticamente sobrevaluado. Hemos cometido un error de categorías, al confundir (y hacer equivaler) a los consumidores de noticias cortas con los consumidores de noticias largas. Los dos son importantes y los dos deben ser contados. Pero no deben ser contados juntos. Actualmente los medimos aproximadamente del mismo modo: un click es un click. Hay estudios que muestran que un número pequeño de lectores comprometidos generan la mayor cantidad de páginas vistas. Visitan los sitios que les gustan con mayor frecuencia, miran más páginas, y pasan más tiempo en el sitio. Son lectores de formas largas y deberían ser contados como tales. En el futuro, no debemos solamente medirlos de modos diferentes sino diseñar todo de modo diferente en sus experiencias mediáticas. Los lectores de formas cortas, no comprometidos, necesitan obtener las noticias básicas del modo más eficiente posible, y pagarán por ese privilegio. Los lectores de formas largas, comprometidos, deben sentirse lo más cómodos que sea posible para que disfruten el lujo del periodismo que aman. Y también ellos pagarán por el privilegio.

Compromiso, y no números, será la característica más importante. Mientras más comprometidos sean los lectores, más posibilidades tendremos de hacer dinero con ellos –sea mediante avisos publicitarios o una variedad de otras transacciones. El beneficio del mayor compromiso no está sólo en tarifas publicitarias más altas sino en las relaciones que los editores deben construir con sus lectores más leales –una dinámica que se ha perdido en el intento de atraer a audiencia masivas.

Esta es una época de gran experimentación en periodismo. En algunos aspectos, las industrias del libro y la revista tienen ventaja por sobre los diarios y los medios audiovisuales porque su modelo de negocios era impredecible de entrada. Una vez entrevisté al distinguido editor Robert Giroux, de la editorial Farrar Strauss Giroux. “Editar libros nunca ha sido un negocio racional”, me dijo. “¿Qué empresa verdadera lanza 100.000 productos nuevos por año sin hacer un testeo o una investigación de mercado?”.

Así que puede no ser una sorpresa que mucha de la creatividad en el periodismo esté ocurriendo en la edición de libros y revistas. Aunque las ventas de libros impresos cayeron un diez por ciento en febrero, las ventas de e-books crecieron 202 por ciento. Representan hoy más del veinte por ciento de las ventas totales de libros. Las ventas de audiobooks descargables también crecieron treinta y seis por ciento en febrero, lo que interpreto como evidencia de que la gente está ansiosa por comprometerse con los libros cuando estos le son presentados en formas convenientes.

Otra gran señal de esperanza es Byliner, la nueva compañía editora y creadores del sitio en que están leyendo este ensayo. Junto con proyectos como los Kindle Singles de Amazon, las nuevas ofertas cortas digitales de Barnes and Noble, The Atavist, y curadores de revistas comoLongform.org y LongReads, Byliner apuesta a que los lectores están hambrientos por periodismo largo y bueno. Ninguna de estas empresas evita los avisos, pero tampoco dependen de ellos. Son grandes emprendimientos, todas sin excepción.

Los artículos a los que enlazo aquí debajo [todos en inglés] representan algunos de los mejores ejemplso de periodismo escrito, reporteado en profundidad, bellamente escrito que apareció en 2010. Es una lista idiosincrática, como son todas estas listas, y no pretende ser definitiva (de hecho, agregaré otros regularmente). La buena noticia es que podría haber elegido fácilmente otros incontables artículos excelentes. Si eso es un problema, es realmente uno muy afortunado.

(…)

Mark Bowden’s The Enemy Within

Raffi Khatchadourian’s No Secrets

Michael Paterniti’s The Suicide Catcher

Michael Hasting’s The Runaway General

Texto original, en inglés, aquí.
Para ver el libro El Nuevo Nuevo Periodismo en español, aquí.
Tomado de elpuercoespín

miércoles, junio 15, 2011

Paul McCartney coloca su extraordinario archivo musical en la nube


De su trabajo legendario con los Beatles hasta su exitosa carrera de solista, ahora en proceso de digitalización por parte de Hewlett-Packard, Paul McCartney ha tenido la innovación tecnocultural en la mente.

“Ciertamente encontrarás a una generación más joven que descubre y remezcla cosas que hice, y convirtiendo eso en algo fresco nuevamente”, dijo el perpetuamente productivo McCartney a Wired.com por teléfono, en la larga y sinuosa entrevista a continuación. “Me encanta la idea de que lo que hice entonces todavía puede ser relevante ahora”.

McCartney, de 69 años, ha facilitado mucho ese proceso al estar continuamente por delante de la curva cultural.

Aunque escribió inmortales baladas de los Beatles como Yesterday y Hey Jude, sus ritmos en Tomorrow never knows y su desquiciado ruido en Helter Skelter influenciaron al hip-hop, heavy metal, horror y más, señaló Wired.

McCartney, quien iniciará una gira por Estados Unidos con fechas consecutivas estelares en el estadio de los Yankees en julio, también se ha convertido en la primera superestrella en digitalizar completamente su enorme archivo musical como solista, de acuerdo con Hewlett-Packard, que ejecuta el ambicioso proyecto, informó el portal.

Durante los próximos tres años, HP comprimirá más de un millón de canciones de McCartney, videos, fotos, comentarios, experimentos y objetos en una colección con base en la nube a la que el músico podrá tener acceso desde cualquier lugar del mundo, explicó Wired.com. Eso está a años luz de hurgar en sus viejas cintas debajo de su estudio en Inglaterra y literalmente hornearlas para revertir su deterioro físico.

Sus álbumes como solista, McCartney y McCartney II, cuya versión actualizada y remasterizada de lujo salen a la venta el martes, fueron culpados respectivamente por separar a los Beatles y blasfemar con la música electrónica.

Pero, el amor a las secuencias y a los sintetizadores de McCartney II unió a la música dance y pop en un híbrido, señala Wired.com.

Mientras recopila más de 50 años de trabajo, McCartney mantiene un pie en el futuro, incluso cuando algunos a su alrededor se han quejado de que está estancado en Yesterday. Por supuesto, simplemente no han hecho su investigación, señala el sitio.

Actualmente, el galardonado director Jack McCoy canaliza olvidadas tonadas del proyecto de música electrónica de McCartney The Fireman y McCartney II en cautivantes películas surf y vídeos en YouTube. (Descubre el nuevo corto de McCartney y McCoy Blue Sway aquí).

Y, como Wired.com informó la semana pasada, McCartney está revisando tonadas y sonidos reencontrados para un proyecto próximo, utilizando las mismas máquinas utilizadas en Tomorrow never knows.

Wired.com conversó con McCartney acerca de su influencia que supera las épocas, de los Beatles, del vanguardismo en McCartney y McCartney II y por qué su titánica biblioteca digital no tiene nada que temer de parte de WikiLeaks.

Wired.com: Proviniendo de la desintegración los Beatles, McCartney parece ser uno de los ejemplos tempranos de un artista que tiene control de su producción y crea un álbum mayormente en casa.

Paul McCartney: Fue una combinación de cosas lo que me condujo a hacerlo. En ese periodo de mi vida estaba en contra de la mentalidad corporativa, que no encajaba para mí con la música que amaba y que quería hacer. Los Beatles estaban con una disquera y tenían un estudio, pero una vez que la banda se separó, quise ir en otra dirección. Conseguí una máquina idéntica a la que estábamos usando, algunos micrófonos y comencé a trabajar.

Wired.com: ¿Cuál fue la mentalidad corporativa contra la que te rebelabas en aquel momento?

McCartney: Cuando estaba con los Beatles, todo estaba atendido. Alguien incluso compraba un árbol de Navidad para mí. Pero de repente me uní a Linda y las cosas cambiaron. No queríamos hacer eso, queríamos ser un poco más reales.

Wired.com: Se ha dicho antes, pero creo que vale la pena repetir que todos los álbumes de los Beatles fueron hechos en máquinas four-track y luego en máquinas eight-track. Lo cual es casi inconcebible, pero bastante inspirador, en nuestra era actual, en la que los artistas pueden crear pulidos álbumes con muchas más pistas casi en cualquier parte con sus laptops.

McCartney: Sí, exactamente. Es una cosa genial. Y tienes que pensar de dónde surgieron los Beatles. Estábamos escuchando grandes discos en Sun Studio, que tenía sistemas de grabación muy primitivos.

La música de Elvis, Jerry Lee Lewis y Little Richard tenía que hacerse en estudios bastante funky, pero fue ese sonido el que nos atrajo.

Todo eso encaja con esta idea de mantenerlo real, funky y no corporativo. Simplemente pienso que todo eso encontró su camino con la emoción de las grabaciones.

Wired.com: ¿Qué piensas acerca de la evolución de la grabación casera?

McCartney: Creo que es algo genial y un alboroto. Se enlaza con lo que estaba haciendo en McCartney y McCartney II, al permitirte avanzar con tus ideas y no afrontando una situación social, lo cual es una espada doble filo.

A veces es una cosa genial estar en una banda como los Beatles, pero no siempre lo es, especialmente cuando hay discusiones o deseas estar en otro lugar en el que puedas ser un poco más tú mismo.

En conclusión, por lo que estoy muy feliz es porque aún debes hacer música genial sin importar cómo la hagas. Los Beatles pasaron de two-track a four-track, a eight-track a 16-track, pero realmente no importaba lo que usáramos porque todavía teníamos que tener grandes canciones.

Wired.com: Hablando de cosas grandes, cómo te sientes acerca de que HP no sólo digitalice todo tu archivo de solista, sino que también puedas tener acceso a él desde cualquier parte del mundo?

McCartney: Eso también es algo genial, particularmente cuando has estado en esto tanto tiempo, como yo, porque acumulas mucho. Tengo un gran sótano en mi estudio en Inglaterra donde guardo todas mis cosas post-Beatles.

Tengo cintas viejas, así que si quiero mezclarlas de nuevo como lo estoy haciendo con estas re-ediciones remasterizadas, tengo que buscar las cintas y realmente hornearlas, porque el óxido sale.

Wired.com: A continuación, ¡cocinando con Paul McCartney!


McCartney: Sí, realmente me asombré cuando escuché eso. ¿Realmente tenemos que hornear mis viejas cintas antes de poder escucharlas? Es un poco como un motor de vapor, sabes. Un poco anticuado. Ser capaz de tener acceso a ello apretando un botón es mucho mejor, por eso me alegró que Hewlett-Packard llegara y me ofreciera patrocinar mis conciertos.

Wired.com: Leí que tu archivo tiene más de un millón de elementos. ¿Cuánto tiempo tomará digitalizar todo eso?

McCartney: Van a requerir los próximos tres años. Al final de ese tiempo, todo lo que tendré que hacer será presionar un botón en cualquier lugar del mundo. Si quiero acceso a la gira mundial Wings de 1976, lo tendré, lo cual es bastante asombroso.

Wired.com: A menos que me equivoque, eres el primer artista en hacer esto. Al menos, Hewlett-Packard dice que lo eres.

McCartney: Eso creo. Sabes, no soy un gran conocedor de récords, así que alguien más te lo podría confirmar. Pero creo que es cierto.

De cualquier manera, funciona para los dos. Yo obtengo mi archivo digitalizado, para que yo y mi personal de oficina podamos tener acceso inmediato, y HP consigue una insignia de líder en este proceso completo.

Wired.com: Cuando lo leí, lo primero que me vino a la mente fue la seguridad.

McCartney: A ambos. No quiero que el Sr. Wiki entre allí, ¿sabes? (Risas) Pero me han asegurado que no será así. Como digo, están desarrollando esto no sólo para mí, sino para bancos y demás, por lo que la seguridad debe estar al rojo vivo. Pero vigilemos este espacio. Nos daremos cuenta. ¿O no?

Wired.com: Estoy imaginando que el Sr. Wiki es WikiLeaks. ¿Qué piensa de ese sitio?

McCartney: Bueno, nuevamente, WikiLeaks es una espada de doble filo. Es realmente grande lo que descubrimos acerca de la verdad detrás de algunos de estos secretos de Estado, los cuales el público nunca podría averiguar.

Supongo que en un nivel general de libertad de información, parece haber algunas cosas buenas al respecto. Ciertamente hace que todos estén atentos a lo que hacen. Y es algo bueno si hace a todos más honestos.

Wired.com: Bueno, por lo que sé de WikiLeaks, diría que tu archivo estará seguro.

McCartney: Sí, ése es el punto. A ellos no les intereso. Eso es bueno.

Wired.com: Hablemos de tus ritmos en Tomorrow never comes, los cuales secuenciaron los genes de la música electrónica en pop y hop.

McCartney: Una cosa genial es que tengo un proyecto próximhttp://www.blogger.com/img/blank.gifo por el que realmente entusiasmado; me ha llevado a retomar de nuevo los ritmos de esas cintas. Hice experimentos similares en McCartney, utilizando copas de vino en pistas como Glasses, o secuenciadores y sintetizadores en pistas como Temporary secretary para McCartney II.

Hace años me dijeron que un DJ en Brighton estaba mezclando increíblemente ese disco. Así que ciertamente encontrarás una generación más joven descubriendo y remezclando las cosas que hice, y convirtiéndolo en algo fresco nuevamente.

Lo cual es genial para mí, me encanta la idea que lo que hice entonces todavía puede ser relevante ahora.

Tomado de CNN Mexico

lunes, abril 25, 2011

“Las computadoras serán más inteligentes que los seres humanos”


Por Mariano Blejman

El economista cree que los hombres vivirán 140 años, que se colonizará Marte por falta de espacio, que la memoria se puede trasplantar.

Si en algo pueden parecerse un economista que estudia tendencias sociales y un científico que piensa cómo será el futuro es en que, por lo general, ninguno de los dos acierta. Santiago Bilinkis es un economista argentino emprendedor (antiguo dueño de OfficeNet) con gran prestigio en el mundo de Internet. Acaba de participar de un programa en Singularity University, dentro de la Nasa, donde se trabaja en las sociedades del mañana. Sin embargo, su escepticismo apologético sobre el futuro de la humanidad lo convierte en un extraño caso de hombre creíble. “Los seres humanos no estamos preparados para los cambios que vienen”, dice, convencido de que el futuro como plantea la Singularity University es inevitable.

De no tratarse de Bilinkis, nadie por estas pampas creería lo que dice. Porque la “data” que “se bajó” de sus tres meses por Singularity University rompe con el ego entero de la humanidad en una hora de conversación. Bilinkis puede decir cual John Connor de Terminator que “los seres humanos serán una subespecie frente a las máquinas”. Pero no pareciera estar dispuesto a luchar contra eso. Incluso habla maravillas sobre la teoría desarrollada por Robert Freitas y propagada por Ralph Merkle, sobre la posible capacidad de la nanotecnología de construir células rojas robóticas autopropulsadas que permitirán a las personas vivir 140 años. Bilinkis dice, por ejemplo, que la NASA está pensando en colonizar Marte como una mera cuestión poblacional (en unos años la especie humana no entrará en la Tierra), que piensan “imprimir” naves en 3D directamente en el espacio exterior, que los médicos serán algo así como “input device” (aparatos para ingresar datos) y que la manipulación genética producirá nuevos razas humanas con “geno-ricos” y “geno-pobres”.

Internados

Aunque Internet sea el mayor aspecto del futuro que puede encontrarse en el presente (ver aparte), hablar sobre su evolución parece un tema mundano después de escuchar a Bilinkis. Sobre todo, cuando él mismo le dijo a Seth Shostak del SETI Institute que “no hay nada tan especial acerca de nuestros cerebros que no pueda ser replicable en un medio distinto” y que las máquinas van a hacer cosas que nosotros “ni siquiera podamos imaginar”. Para Bilinkis, no se trata sólo de “mejorar” la especie humana –como propone Kevin Warwick, un profesor de cibernética de Inglaterra– sino de crear sistemas más complejos que el cerebro: no sólo más veloces, sino más inteligentes. Y todo esto suele afirmarlo en el medio de la dispersión mental, mientras acompaña la conversación en su casa en Palermo Chico al lado de una buena cantidad de merchandising de los Green Bay Packers en el Super Bowl, que acaba de traer de Estados Unidos.

Mientras habla, Bilinkis reflexiona sobre el impacto de Internet en la mente humana. “Vengo sintiendo el impacto enorme que la red está teniendo sobre mi manera de pensar. No en el sentido de mi ideología sino en los mecanismos de mis pensamientos. Siento cierta alteridad con mi propia mente. Ella cambió de una determinada manera pero yo no hice el ‘catch up’ cognitivo para entender lo que está pasando.” Bilinkis se refiere a la incapacidad de concentrarse, aun teniendo a las mentes más brillantes del planeta en frente, como le pasó en Singularity University. “Estábamos todos escuchando a los grandes genios de la humanidad, mientras seguíamos posteando en Twitter, Facebook o leyendo alguna otra cosa”, dice.

Perpleja fascinación

La extraña combinación que pueden ofrecer la perplejidad y la fascinación por el mundo que viene impregna a Bilinkis. La ruptura epistemológica del ser humano sobre lo posible encuentra la felicidad en Singularity University: “Hasta acá, la informática y las tecnologías de la información sólo implicaron celulares más chiquitos y televisores más grandes. La esencia del mundo no es muy distinta que 50 años atrás. Pero cuando empezás a ver las tecnologías de la información metiéndose con la salud, con la información genética, creando micromaquinitas que pueden ir por el torrente sanguíneo creando componentes electrónicos compatibles con nuestra biología para reemplazar parte del cuerpo, cuando se piensa en la tecnología metiéndose en lo que somos, uno se da cuenta de que el mundo puede cambiar más de lo que cambió en los últimos cinco mil años”.

–¿Y cuál es la percepción interna en Singularity?
–En Singularity son tecno-optimistas a ultranza. Yo soy un pesimista. Ellos son apologistas. Tiene un lado buenísimo porque tienen ese entusiasmo a prueba de bala, y tiene un lado complicado porque no ven el lado riesgoso. Yo estaba constantemente saltando de un lado al otro. Me imagino la oportunidad de reemplazar partes de nuestro cuerpo por otras que son bioelectrónicas que funcionen mucho mejor y nos den sentido a nuestra vida o habilidades que jamás tuvimos y, por otro lado, en este mundo hay vacunas que no llegan a quien las necesita. La biotecnología puede producir diferentes razas de humanos. Ya no por referencias exteriores sutiles...

–Geno-ricos o geno-pobres, decía...
–Si como humanidad no somos capaces de generar ciertas cosas que no creo que podamos hacer, vamos a crear un mundo muy jodido. Bastante apocalíptico desde las visiones apocalípticas de la ciencia ficción.

En Singularity University, Bilinkis trabajó durante seis semanas escuchando una serie de charlas “una más sacudidora que la otra”, entre los que estaban el genio de la robótica Dean Kamen; Vint Cerf, el padre de Internet y Dan Barry, uno de los más lúcidos investigadores en inteligencia artificial. Luego tuvo cuatro semanas para montar un proyecto para solucionar los grandes problemas de la humanidad. Tenía que elegir entre el agua potable, la contaminación, la cuestión de la energía, la exploración del espacio y el aumento en la producción de alimentos de manera sustentable. Durante ese tiempo, también tuvo contacto directo con los creadores de Singularity Ray Kurzweil y Peter Diamandis.

La singularidad

El científico Ray Kurzweil, autor del libro The singularity is near (La singularidad está cerca), piensa que en un plazo no mayor a veinte años podremos “decodificar” el software del cerebro. Hecho esto, si la comunidad científica puede “escribir” ese código, entonces puede replicar su comportamiento. No sólo comprender sus acciones y reproducirlas, sino crear un organismo capaz de sentir y pensar. Kurzeil dice que en este mismo período, la industria será capaz de fabricar computadoras con la misma capacidad que el cerebro, y que una computadora pasará el test de Turing –para definir si es inteligente en sentido humano– en el año 2029 (si es que en 2012 no se acaba todo, claro). En unos pocos años, las computadoras serán más inteligentes que los seres humanos, incluso para crear nuevas computadoras que ya no dependerán del ingenio del hombre sino del ingenio de otras computadoras. Debido a los avances en nanotecnología, la raza humana se fusionará con las máquinas y en el año 2045 se producirá la “singularidad” (de allí el nombre de la Universidad). Según Kurzweil, quienes lleguen con vida a ese año... no morirán.

La teoría apologética de Kurzeil ha sido altamente discutida, tanto porque se duda sobre la posibilidad de seguir acelerando la capacidad de los procesadores como porquienes piensan en el ser humano como un objeto inalcanzable. Durante las clases, Bilinkis –admitiendo que era uno de los problemas más lejanos para la Tierra– se acordó de su infancia mientras sucedía la Guerra Fría y decidió trabajar en el área de exploración espacial en la Nasa, tal vez en busca de la perra Laika. Si bien el eje de Singularity está puesto en inteligencia artificial, robótica, nanotecnología, medicina, neurociencia, redes y sistemas computacionales, Bilinkis cree que Internet es el lugar donde todo sucederá y que ya no se puede desconectar. “En una charla sobre Internet of Things (Internet de las cosas), David Orban reflexiona cómo será el mundo cuando cada objeto que usemos esté conectado: el microondas, la heladera, la ropa, las zapatillas, cuando todo lo que hagan los seres humanos sea monitoreado, sea guardado, y cuando los dispositivos se comuniquen entre sí podrán modificar sus comportamientos. ¿Mi manera de verlo? Es promisorio y peligroso”, dice.

Volviendo a esta mundana tierra, Bilinkis dice que si algo está cambiando Internet, las redes sociales y los dispositivos móviles es la capacidad de evaporar cualquier tipo de mito: “Vivimos en un panóptico. Todo queda ampliamente documentado por cámaras de alta resolución. Los mitos, los ovnis, el monstruo del Lago Ness, el Hombre de las Nieves, si existieran ya los hubieran filmado. Esto no era cierto hace cinco años. Pero en el último lustro habría quedado tan extensamente documentado que hoy parecen inverosímiles. Si no hay 38 mil fotos en Flickr, el evento no existe”, sentencia y redobla: “Piense en el tsunami de Japón”.

–Bueno, hay una comunidad boliviana que no tiene contacto con el resto de su país. Habría que ver si se ven en Google Maps...
–Está bien, y en el norte argentino hay gente viviendo en las mismas tierras que 500 años atrás. Hay muchos mundos en este mismo mundo.

–Por otro lado, la privacidad finalmente no era un tema importante para las sociedades modernas. Recuerde el escándalo que se hacía cuando alguien abría una carta. El e-mail da miles de posibilidades de ser abierto, trackeado, y nadie se queja.
–La gente que tiene 40 años, mis amigos, se resiste mucho a que sus fotos estén en la web. A la generación que tiene 20 años le parece ridículo no hacerlo y mi cabeza está con los de 20. Creo que la privacidad es un valor del pasado y hay que aprender a vivir sin él. Cuando veo que algo cambia, me guste o no, me tiro de cabeza al cambio.

Hace unas semanas, Bilinkis se compró un Kindle, el dispositivo de Amazon para leer libros electrónicos. “Estaba leyendo un libro, lo dejé por la mitad, me lo compré digital y decidí no leer más en papel”, dice, mientras señala su biblioteca analógica y dice que ahora será algo así como una pieza de museo. Sin embargo, no se acostumbra: “Me siento super incómodo con el Kindle. Pero quiero estar preparado para cuando esto suceda. Si lo pensamos bien, el libro en papel es un objeto ridículo. Se imprime una vez y queda así. La edición revisada no se puede tocar, tiene cero grado de interactividad, todo eso lo vuelve absolutamente obsoleto como soporte. No la literatura, claro. No la no ficción, no la novela, sí el libro como soporte”.

Es cierto que la nostalgia como modelo de negocio es bastante absurda. Casi ninguna empresa funciona sobre el recuerdo, sino sobre la satisfacción de un deseo. Pero el capitalismo en cualquiera de sus formas promete una buena inversión allí donde pueda generarse una nueva escasez. “Como no voy a frenar el avance, me sumo lo más rápido posible”, dice Bilinkis, quien cree que estas sociedades están subestimando la magnitud de los cambios que vienen. “No se imaginan ni remotamente lo que van a ver dentro de 20 años. En los años ’50, la gente que estaba en la cresta de la computación se equivocó ridículamente sobre el futuro. Decían que en 2004 las computadoras personales iban a ocupar una habitación entera, entre válvulas y transistores. No pudieron imaginar ni remotamente lo que venía. Si yo pregunto qué va a pasar en 50 años con la medicina, nos vamos a equivocar groseramente.”

–Casi como un economista...
–La futurología es otra área donde estamos mal como especie.

Inteligencia artificial

A contrapelo de otras ciencias sobre las que no se esperaban grandes avances, en inteligencia artificial la decepción tiene que ver con la fascinación tecnocrática impulsada por Marvin Minsky, que proponía una inminente capacidad de interpretación de las máquinas. “Se cometió un error contrario en este campo: pensó que las cosas iban a pasar más rápido de lo que terminaron pasando. Hoy hay un desencantamiento con la inteligencia artificial, pero estamos cada día más cerca. Cuando uno habla de máquinas con sentimientos lo miran con ojos desorbitados, pero mejor que nos acostumbremos porque hay cosas que están por suceder.”

Hace poco tiempo, la computadora Watson de IBM compitió en Estados Unidos contra los dos campeones del juego de preguntas y respuestas Jeopardy. Por primera vez, la computadora les ganó respondiendo preguntas de toda índole, talento hasta entonces exclusivo de la raza humana. “Son pequeños hitos de las máquinas”, dice.

–Son grandes golpes a la autoestima del ser humano.
–Si bien no hay inteligencia artificial “general”, hay sistemas expertos en cualquier campo específico haciendo las cosas mejor que cualquier ser humano. Para toda tarea definida se puede diseñar un sistema que lo haga mejor que no-sotros. Todavía no tenemos inteligencia general, pero es cuestión de seguir intentando: 10, 20, 30 años...

Human kindness

-¿Qué lugar tendrá la humanidad en el futuro?
-Como buen economista, ni el propio Bilinkis se anima a usar una oración demasiado asertiva. “Me pone en el terreno más escabroso. Es casi imposible proyectar cómo vamos a vivir con máquinas inteligentes, con sentimientos, partes de nuestros cuerpos no biológicas. En qué sentido seguiremos siendo lo que somos hoy o seremos otra cosa. Hoy tenemos partes electrónicas en nuestro cuerpo –un marcapasos– que no cambia realmente lo que somos, pero ¿cuando uno pueda cambiarse sus sentidos? Ponerse ojos que ven demasiado lejos, escuchar lo que no se escucha o levantar pesos que no se levantan, no seremos la misma cosa que fuimos siempre.”

La curiosidad natural del ser humano por comprenderse, sumada al capitalismo salvaje, pueden ser una combinación fatal. “Aunque algunos pocos pensaban que el acelerador de hadrones podía terminar con el Universo, la comunidad científica siguió igual porque quería entender cómo diablos empezó todo. El asunto es cómo mitigamos los riesgos.” ¿Qué riesgos? Ni siquiera la memoria será una cuestión inherente al ser humano. Bilinkis cuenta otra experiencia que conoció de una compañera en Singularity: la investigadora Rosa Chan está haciendo un doctorado en la University of Southern California. Trabaja con ratas en un laboratorio para replicar el comportamiento de la memoria. Este es el ejemplo: luego de varios días de tener un comportamiento errático, una rata famélica atrapada en una caja aprende que si apreta un botón, recibe la comida. Chan estudió el cerebro, hizo un mapa de la actividad neuronal durante el aprendizaje y modificó de la misma manera el cerebro de otra rata todavía no “enseñada”. El resultado fue asombroso: la rata cuya experiencia cerebral había sido “implantada” supo sin previa preparación que apretando el botón podía acceder a la comida. Transmisión de pensamientos, que le decían en el barrio. El sueño de Matrix hecho realidad.

Tomado de Pagina12