Danilo Sánchez Lihón
La undécima edición de la Feria Internacional del Libro de Lima se inaugura hoy, jueves 20 de julio del año 2006, siendo el país invitado de honor la República Argentina y el autor emblemático Jorge Luis Borges, que explica la razón por la cual iniciemos con él este artículo de adhesión, convocatoria y saludo a la FIL Lima 2006.
1. Para no dejar de ser especie humana
En su cuento, o reflexión filosófica, "La biblioteca de Babel" Jorge Luis Borges anota: "Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana –la única– está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta".
De este apunte se deducen algunas conclusiones. La primera es que el divorcio entre la especie humana y los libros hará inevitable la extinción de la primera, desaparición que puede ser metafórica, en el sentido de volverse cualquier cosa, menos humana, hecho que se enfatiza con la imagen desoladora de una biblioteca vacía, como vacío quedaría el mundo y la vida resultaría inútil si los libros faltan, abstracta y vacua para lo que es esencial y trascendente.
Pero se puede rescatar de la cita también y por oposición otro aspecto, cual es el sentido de apelación de cómo corregir a tiempo este divorcio, ahora tan ostensible, tanto que podemos preguntarnos: ¿Por dónde deambula en estos días la especie humana? Atiborra los supermercados, colma los estadios de fútbol, atesta las discotecas con sonidos compulsivos y estridentes, peregrina en una perspectiva en donde lo trivial se ha vuelto trascendente y lo trascendente trivial.
Ahora la especie humana merodea en todas aquellas manifestaciones que suponen olvidarse de su sensibilidad, de su mente y de su alma. O permanece acobardada frente a las pantallas de televisión, en donde acontece una situación catastrófica: engañarse que los otros actúan para sentir que es él, el espectador el que vive. Así: cuando escalan un monte, corren por las aguas turbulentas de un río, juegan el fútbol o hacen el amor, es el pobre hombre varado en un sillón el que devora la fantasía de que es él el que lo cumple.
Ahora bien, de lo que se trata –mérito del apunte de Borges– es de cómo corregir tal hecho, formando lectores para toda la vida; a fin de que lo incorruptible, secreto e iluminado de una biblioteca no sea inútil ni en vano; y para que no desaparezca en su sentido primigenio la especie humana de sobre la faz de la tierra convirtiéndose en un ente somnoliento.
2. Tertulia con los libros en el hogar
A este respecto, uno de los momentos más íntimos, susceptibles y decisivos para formar personalidades lectoras es cuando en el hogar el padre o la madre leen un libro con sus hijos, porque es muy posible que a raíz de las aventuras, episodios y hechos que se presenten en el texto, cualquiera de los contertulios de estas sesiones han de animarse a confiar una historia, una semblanza y hasta un secreto recordando algún pasaje de su vida. Ser confidentes de tales sucesos entre los seres, y a propósito de la lectura, es clave para que esta adquiera la máxima significación para un niño.
En la lectura aparecen muchas ideas y pensamientos, algunos muy relacionados al tema que estamos leyendo y otros no tanto, pero que es bueno que se presenten y se pueda hablar de ellos. Pareciera que ante las páginas blancas o amarillo-pálidas del libro se presentaran bullentes muchas de nuestras preocupaciones, inquietudes, asuntos pendientes y también problemas.
Será la hora de enfocarlos con la paz y el sosiego que dan los libros y con la hondura y profundidad de la lectura que se venía haciendo, con la amplitud que abren los hechos y acontecimientos grandiosos que se recrean en los libros. Será vano tratar de atajarlos, ponerlos a un lado o espantarlos cual aves impertinentes, sino al contrario, ahí estarán los hechos, de otro modo inconfesados, para ser vistos y develados pero gratamente. Serán los libros y la lectura hadas propiciatorias de la comunicación franca, sincera y serena de los aspectos básicos y fundamentales de la vida.
Ahí viene lo profundo de una relación a propósito del libro y la lectura, puesto que ellos convocan y ésta condiciona un ambiente propicio para la evocación, toca fibras muy sensibles del alma cristalizándose entonces una amistad en aquel nivel de la confidencia y casi de la complicidad.
Lo que se comparte en ese momento, lo que se dice y no se dice en tales ocasiones, es de singular importancia para que esa relación de padres e hijos, o de seres en general que comparten el mundo, sea profunda. Todo ello incentivado por ese artefacto sencillo pero a la vez maravilloso que es el libro, propiciatorio de aquel vínculo del cual quedará siempre una huella intensa e indeleble en el alma del niño, una señal tierna y cariñosa con relación a la vida, importante para la ligazón afectiva que se anhela establecer entre los seres humanos que comparten el privilegio de haber coincidido en esta circunstancia de la existencia.
Ahora bien, las personas, principalmente las de más tierna edad, que participan en estas reuniones, al recordar esos hechos: ¿no confiarán y no tendrán un cariño y hasta una devoción intensa y entrañable por los libros? Absolutamente sí, estamos convencidos que esos niños quedarán marcados positivamente para la lectura y los libros, y mucho más si es que volver a ellos les recuerda la voz amistosa –en secreto con él y la familia– y de las palabras que en tales circunstancias afloraron.
Y es que los libros nos sintonizan con lo más íntimo de nosotros mismos, plano que debe salir a flote para hacer un mundo bueno y compasivo. Y eso ocurre porque los libros son espacios vivos, reinos y universos propicios para que nosotros los habitemos; porque están dispuestos a ser nuestros amigos –si eso es lo que queremos–, a los cuales podríamos confiarles nuestros gozos o tristezas y ellos han de comprendernos y darnos sus respuestas oportunas, las mismas que serán plenas de sabiduría, aprecio y comprensión.
Porque en la naturaleza del libro y la lectura está ser lugares de diálogo, primero directamente con el lector pero luego con los seres queridos, padres, madres, hijos o hermanos, o de la familia en general: diálogo no solo de cuestiones tensas y angustiosas sino en relación con lo maravilloso y sorprendente de la existencia.
Pero la lectura es también lugar y espacio de descubrimiento; aventura por mundos a la vez que íntimos y personales, ignotos, inexplorados y vírgenes, en cuyo recorrido nos cabrá la sensación de ser los primeros en hollar una tierra prometida, nueva y a la vez antiquísima. Pero todo esto empieza desde algo muy sencillo: vincular libro y juguete; lectura y juego.
3. El libro, juego y juguete
El acercamiento o la aproximación a la lectura debe empezar con el «juguete libro» que se deje entre los otros objetos que disponemos para que el niño se entretenga cada vez que juega.
Este elemento ha de ser confeccionado de tal modo que resista el embate que le da el niño en su trato libre y espontáneo. Podrá obtenerse doblando hojas de papel, engrapándolas por la mitad, pegando en las hojas toda figura que consideremos atractiva para el niño y hasta dibujando en ellas.
El «juguete libro» podría correr la suerte de caer de la mesa, entrar en la cama junto al niño, rodar por el suelo, tocar tierra, acostarse en la hierba, mojarse y hasta sufrir pisotones. Y todo ello sin que nadie se queje de estas vicisitudes, porque son también las venturas y desventuras que sufre el niño.
Aquel ha de ser un libro hecho de material resistente, con vivacidad de colores, donde se desarrolla una historia pequeña, muy sencilla, con un argumento que se recrea fundamentalmente en imágenes.
Tipos de estos libros podrán ser hechos de material plástico para que los niños puedan bañarse con ellos en la tina o en la poza de agua y participar de ese suceso gozoso y supremo de vivir momentos de comunión con la naturaleza, juntos él, el mundo y el libro participando de la dicha, el contento y el encanto de existir.
De esta manera se logra que soporte de la lectura no sea ante él ese objeto extraño, solemne y formal, como generalmente ocurre cuando no hay un contacto franco y cordial, desde los primeros años de vida de una persona, con el material de lectura.
Se logra también que la palabra escrita y la letra impresa sean realidades más a la mano, más cotidianas y pegadas a las vicisitudes del hombre sencillo, con lo cual desmitificamos todo lo que sea tinta impresa en letras sobre el papel, que resulta convirtiendo todo texto un fetiche, tabú y ente casi sagrado, pudiendo colocar al libro en un ser asequible, amigable y servicial.
4. En la repetición esta el gusto
Ahora bien, los adultos pasamos de un libro a otro, de un documento a otro distinto o similar, a veces a un ritmo acelerado y devorador, asumiendo que variar es bueno, sin retornar a los textos que nos parecieron excelentes y que concluimos que ya los hemos conocido y hasta superado por el solo hecho de haberlos leído. El niño, felizmente, no comparte ni esta actitud ni esta manera de ser. Si bien es curioso y puede en breve tiempo ojear una variedad de libros y otros materiales de lectura, aprecia también la reiteración, exigiendo incluso que las historias que él ha adoptado como de su preferencia sean las mismas siempre.
Si un adulto hasta se impacienta porque le repiten algo, a los niños les molesta si es que no se les dice diez, o muchas veces más, y de idéntico modo, el mismo cuento o relato, con la misma letanía que a ellos le gusta escuchar, sin equívocos, variantes ni digresiones. Esta disposición es idónea para afianzar en los niños la naturaleza prodigiosa del lenguaje, aprovechando esta aptitud para indagar en el origen y en el significado de los vocablos incluso de uso corriente porque mucho de la afición por la lectura es el gusto por las palabras y el deleite en el lenguaje cuando este luce en todo su esplendor.
De otro lado, cualquier texto literario para niños de tierna edad tiene que tener reiteración, además de ritmo, argumento y lenguaje directo y asequible. Ha de estar hecho con gracia y humor; tener chiste y disparate insertos. Él quiere que sea reiterativo en algún verso o conjunto de palabras, que hagan posible que martille en su memoria y hasta en su respiración, músculos, pasos y latidos.
Al niño le agrada que lo que está al principio se repita al final, porque la figura que lo atrae y fascina es la circunferencia, el círculo que terminar en donde comienza, que se enlaza asimismo para poder de ese modo jugar bien con él. Él necesita hacer rodar su poema por el suelo, sentirlo como un dije y una canica, tirar de él porque lo siente vivo y redondo. No tiene mucha inclinación por lo irregular, indefinido o abstracto, pudiendo estos rasgos parecer una paradoja con su decidida afición por la fantasía; pero no hay contradicción porque aquello que idea y hasta alucina, así sea en el límite de lo imposible, para él es absolutamente real hasta el grado de parecerle incluso casero y cotidiano.
Él hace que las ideas y las fantasías sean objetos, abalorios y talismanes. Y hasta las palabras –que cada una de ellas en verdad son sueños– en sus labios y dedos inatajables resultan golosinas y bombones; o bien globos que acaricia y luego suelta a que los lleve el viento a morar en sus palacios siderales y encantados.
Sin embargo, tenemos como inercia y lastre la concepción alfabética o mecánica de la lectura que la reduce a entenderla como la obtención de sentido a partir de la organización lógica de letras y sílabas, de palabras y frases. Esta percepción funda todo a partir de la escritura, lo cual es adverso; para luego y a partir de allí desprender, deducir y esperar que se muestre, aparezca o caiga la revelación que nunca llega. No, la palabra es hada incorpórea, no letras.
La verdad de la lectura es a la inversa de los signos escritos, porque primero se esbozan preguntas, inquietudes y angustias, el sentido que queremos encontrar a nuestro destino y después se configurarán las letras y las sílabas que se acomoden, esbocen y configuren de acuerdo al modelo y a la verdad que queremos edificar. Es decir, con la lectura componemos el mundo que anhelamos construir.
De allí que leer depende de la actitud con la cual nos situemos ante ella. El texto más pobre, calamitoso y hasta negativo puede propiciar una idea, una noción o una revelación tan grande en el alma y en la mente del lector que convierta el instante de su lectura como un acontecimiento extraordinario y supremo. Y hasta de maravilloso y
sagrado valor.
sábado, julio 22, 2006
lunes, julio 17, 2006
‘García debe reconocer que él es su peor sombra’
Entrevista a César Hildebrandt
Por Enrique Sánchez H.
César Hildebrandt es uno de los periodistas más influyentes de nuestro medio, qué duda cabe. Su verbo incisivo y sus investigaciones prolijas han desbaratado más de un entuerto y han provocado la bilis de quienes escondían alguna suciedad bajo la alfombra.
En la presente conversación que nos concedió, muestra su desencanto ante la clase política peruana, vaticina la muerte política de viejos partidos y el ocaso de figuras como Ollanta Humala.
También advierte la esperanza que tiene en la posibilidad de un mejor segundo gobierno de Alan García, aunque señala los peligros de la maquinaria aprista que lo sustenta.
La siguiente entrevista es el enjundioso preludio de una diaria colaboración con nuestro diario que se inicia el día de mañana, donde Hildebrandt tendrá una columna personal todos los días.
–Según las encuestas, más de la mitad de la población cree que el gobierno de Alan García será mejor que su gestión anterior. ¿Usted piensa lo mismo?
–Espero que la gente no se equivoque. Creo que García no puede hacerlo peor que la vez anterior. La vez pasada fue tanto el desastre que es imposible imaginar siguiera que este gobierno se parezca al primer régimen aprista. Por lo tanto, sí cabe la esperanza de que García haya aprendido a refrenarse. A fin de cuentas, esa es la lección de los cinco años, entre el 85 y el 90. García fue un auténtico caballo loco, al galope de sus instintos.
–¿Usted está de acuerdo, entonces, en que el principal error de García era él mismo?
–Absolutamente, él era su propia bomba de tiempo. Su mesianismo, su voluntarismo para con la economía y la creencia absoluta que tenía de que la economía no tenía leyes y que se podía imprimir papel moneda impunemente y que los precios podían ser rebajados a voluntad. Su ignorancia económica fue probablemente el peor de sus enemigos.
–El grupo de los llamados “amigos de Alan” de su anterior gobierno, y a quienes los viejos apristas querían separar, no están ahora, pero sí dos o tres nombres importantes que lo acompañaron aquella vez. ¿Estos van a ser un lastre para García?
–Cabe pensar que esa misma maquinaria, digamos, ha experimentado algunos cambios a patadas, después de la experiencia 85-90. Cabe pensar que el señor Luis Alva Castro ya no es el autómata impresor de billetes, digamos el imprentero de intis que fue. Cabe pensar que los que aconsejaban al señor García que no le hiciera caso a la inflación y que la inflación podía ser una conviviente eficaz, ya no le hablan de lo mismo y padecen de la ronquera que da la experiencia, cabe pensar.
Pero a mí sí me dan miedo algunos entornos viejos del APRA inamovibles, intactos, que siguen pensando, fundamentalmente, que la economía no tiene leyes; eso es lo que a mí más escalofríos me produce.
–¿A quién se refiere usted?
–A Alva Castro y compañía, a todo su entorno, consejeros del “sí señor” como Lucho Gonzales Posada, anuentes profesionales como Jorge del Castillo, a quien yo no veo discutiéndole al señor García nada, absolutamente; podrían asentir que el césped no es verde si García lo decide. Yo sigo teniéndole miedo a ese entorno por más experiencia que García haya adquirido.
–¿Cuáles serían las primeros cinco medidas que debería dar García para dar muestra que su cambio es real?
–No ceder a la presión partidaria para tomar el Estado como si fuera un botín, nombrar un primer ministro independiente y de consenso, nombrar a un ministro de Economía que notoriamente pueda decirle no, empezar a atender el sur con un presupuesto que sea viable surgido, probablemente, de una presión tributaria mayor de los que no están pagando impuestos y, en quinto lugar, convertir su mandato en lo que el electorado ha querido, un mandato creativo, de votos prestados y por lo tanto de demanda absoluta de búsquedas de consenso.
–¿Usted cree que es posible que Alan García forme un gobierno con independientes, tal como usted lo señala?
–Yo creo que García ha cambiado lo suficiente como para pensar que eso es, probablemente, la única salida. Si él sigue siendo rehén del APRA, va a cometer los mismos errores del 85, va a sentirse secuestrado por la maquinaria partidaria que exige y exige más empleos, porque al final de cuentas la máquina del partido aprista no es una máquina ideológica que pretenda la revolución de Haya, sino que pretende simplemente la devolución del presupuesto.
–¿A quién entonces tendrá él que temerle más?
–A él mismo, a sí mismo. Alan García tiene que reconocer que él es su peor sombra y tiene que recordarse, cada cinco segundos, que es falible y que es un ser humano, que no está aquí para hacer historias sino para continuar en una ruta donde la pobreza sea posible de derrotar. Y no hay posibilidad alguna de derrotar a la pobreza en la hiperinflación que él creó.
–¿Y qué papel le tocará a la oposición en todo este juego?
–No tener la malevolencia sistemática del humalismo radical sino tener la capacidad y la grandeza de coincidir en algunas cosas que pueda proponer el gobierno, como por ejemplo un programa de emergencia para el sur, para este sur potencialmente separatista que ya tenemos y que vamos a continuar teniendo si lo miramos con la indiferencia limeña.
Este asunto no es un tema de rabia sureña, que sería legítima, este no es un asunto de los esclavistas del sur; nosotros somos los esclavistas capitalistas que hemos convertido el sur en un polvorín. Por lo tanto, si la oposición sabotea proyectos para el sur me parecería infame.
–¿Usted cree que Humala es el líder de la oposición, es capaz de serlo?
–No, no, yo creo que el líder de la oposición está por verse y no lo será el tránsfuga de Torres Caro como él pretende, pero tampoco lo será Ollanta Humala. Humala es un rudo candidato con un relativo éxito o con un gran éxito, depende de cómo se vea, pero no lo veo sosteniendo una oposición, no lo veo con la capacidad suficiente como para, inclusive, mantener junta su bancada.
–¿Qué futuro le ve a la figura política de Humala? ¿Va a decrecer, va a estancarse?
–Yo creo que va a decrecer, contra lo que él cree. La rabia que él interpretó seguirá allí, pero esa rabia apostó a él como ganador, no a él como perdedor, y en tanto que ha perdido, aunque por poco, las elecciones, ha perdido también el tranvía llamado deseo.
–Muchos sociólogos creen que la bancada humalista representa a un Perú escindido.
–Es un Perú escindido en la medida que desde el centro lo hemos centrifugado, sí claro. Y es escindido no por ellos sino por nosotros, por la ineptitud de la clase política y por el centralismo.
Por eso, la gran tarea de Alan García, entre otras cosas, será regionalizar de verdad, crear un régimen de autonomías como el español para que las cosas menudas y cotidianas y las inversiones in situ sean de los gobiernos regionales, y él se dedique a las cosas mayores: nuestras alianzas con los vecinos, qué hacemos con la APEC, cómo fomentamos las exportaciones sin destruir los derechos laborales, que es un gran desafío.
–Dentro de este panorama, ¿qué pasa con Lourdes Flores? ¿Ha muerto?
–Bueno, Lourdes Flores como candidata tendría que tener la tenacidad de Salvador Allende como para reincidir. No creo que Lourdes Flores vuelva a ser candidata, pero sí creo que su frente representa un importante sector, es un tercio o un cuarto del electorado conservador que, de alguna manera, va a tener en Ántero Flores-Aráoz, en mi opinión, su sucesor electoral.
–¿Y Castañeda Lossio, que pertenece a ese frente y que está en auge?
–Castañeda Lossio hasta ahora ha demostrado ser un alcalde eficaz y silencioso, pero yo no lo veo como el alcalde de Nueva York que cambió la incidencia del delito en esa ciudad como presidente demócrata o republicano. Yo creo que la magnífica estatura política del señor Castañeda sólo le alcanza para la alcaldía por ahora, no lo veo como presidenciable.
–¿Qué va a pasar en el Congreso?
–Si el Congreso realmente tiene como precoz figura al señor Torres Caro, vamos fritos. Yo no espero mucho del Congreso. Lo que yo espero del Congreso, en términos que Pedro Salinas aceptaría inmediatamente, es que no joda, así de sencillo, que ya bastante ha hecho para desacreditar a la clase política.
Hemos tenido uno de los peores congresos de los últimos tiempos y espero que esa experiencia no se repita y que el Congreso no repita el espectáculo que está dando. Tengo la impresión de que el Congreso no representa la soberanía popular sino que representa una suerte de crisis partidaria que como un cedazo que ya no sirve, como una coladera, deja pasar, probablemente, a lo peor de los aspirantes a la clase política.
–Quizá se convierta en el cancerbero de Alan García, pues el APRA no tiene una mayoría definida...
–No olvidemos que constitucionalmente le queda el camino de las dos censuras y, por lo tanto, de la disolución legal del Congreso, camino que aplaudiremos todos los que pensemos que el Congreso está haciendo la política que padeció Fernando Belaunde Terry entre los años1963 y 1968, justamente cuando el APRA ligada con la coalición hizo lo imposible para que el señor Belaunde hiciera las reformas que podrían haber hecho imposible, a su vez, el golpe reformista del año 68, así de sencillo.
–Dentro de ese contexto, partidos como Acción Popular y el Partido Popular Cristiano, ¿tienen posibilidades de vida política?
–Acción Popular como partido caudillista ha muerto, pero todavía tiene una suerte de inercia nerviosa; es como la gallina sin cabeza que sigue andando. En cuanto al PPC, el crepúsculo de Luis Bedoya Reyes también va a significar su final.
El frente de centro que requiere el Perú pasa por lo que queda del PPC, por la escombrera de AP e incluye, evidentemente, a otra serie de personalidades y de algunos otros centros de poder y de siglas. Creo que sobre la base de AP y el PPC se construirá una centro derecha distinta, generacionalmente nueva, que deberá sobrepasar el caudillismo.
El gran reto de la derecha es que ha construido siempre partidos con nombre propio, y todos esos partidos han tenido partidas de nacimiento y partida de defunción. El benavidismo, el leguiísmo, el odriísmo, el pradismo, el bedoyismo y el belaundismo, etc., pero nadie construyó el partido de la derecha en el Perú.
–¿Y qué pasa con ese gran sector social que antes votó por Fujimori y que ahora parece votó por Humala, y que en las siguientes elecciones votará por quien sólo Dios lo sabe?
–Es que sigue habiendo un cuarto de país que está a la deriva moral y a la deriva ideológica, y que, para decirlo con toda franqueza, en mi opinión no tiene principios democráticos, ningún apego por las instituciones y que es, probablemente, el voto del tumulto y, si cabe el término, de la oclocasia, de la plebe.
Tenemos también una inmensa plebe que vota por quien puede destruir la democracia y que vota por quien puede ofender todos los principios de lo que es la convivencia civilizada, como lo es el señor Fujimori. Eso sólo se explica en un país donde hay una abundante cantidad de gente que no tiene el menor referente democrático entre sus valores.
–¿Cuál es el papel que le ha correspondido al señor Alejandro Toledo?
–Es una pregunta terrible porque nos pone frente al espejo de nuestra propia democracia. Yo creo que Toledo ha tenido la suerte que tuvo Odría con precios internacionales extraordinarios, pero ha desacreditado la Presidencia, ha desacreditado la elocuencia, ha desacreditado el castellano, ha desacreditado la autoridad del Ejecutivo y ha convertido en una frivolidad, regada no precisamente de agua, el ejercicio del poder. Yo lamento mucho estos cinco años del señor Toledo.
–¿Qué ha sido lo peor y lo mejor de su gobierno?
–Lo mejor es su buena estrella, que se ven en las macrocifras y la disciplina fiscal que hay que reconocer, y que sería absolutamente mezquino negar. Y lo peor ha sido él mismo. Volvemos al problema del carácter y de las personas. El peor enemigo de Toledo ha sido él, sin lugar a dudas. Ni siquiera su mujer ha alcanzado a ser una enemistad tan preclara.
ELIANE KARP, LA CEREZA
–¿Usted reconoce algún papel real que haya tenido la señora Karp en esta debacle?
–Eliane Karp ha sido la cereza sobre el chantillí, ha sido el adorno en la torta de los novios. Ya después de eso no cabía más y no cabe más. Ha sido muy desafortunada y ha contribuido mucho a crear este clima de animadversión, a veces irracional, que se ha formado en torno a la pareja presidencial.
–¿Por qué esa soberbia de la señora Karp?
–Eliane Karp, a pesar de su vocación antropológica y de haberse casado casi con un icono de nuestros ancestros, a pesar de eso es racista. No me queda la menor duda de que esa superioridad con la que nos mira, desde la que nos habla, no tengo la menor duda de que ese desdén, que nos recuerda al rey Leopoldo, es un desdén racista, es un desdén eurocentrista, es un desdén monárquico en el sentido más cultural de la palabra. Ella no lo sabe, pobrecita, no se da cuenta, pero está clarísimo.
INVESTIGAR DE CABO A RABO
–¿Hay razones suficientes como para juzgar al señor Toledo por algún caso de corrupción grave?
–Habrá que investigarlo de cabo a rabo, no me queda la menor duda de que es investigable y que se podrán descubrir algunas cosas que lo comprometen.
–¿Qué recomendaría escarbar, por ejemplo?
–Yo recomendaría escarbar en todas las licitaciones importantes de los últimos dos años. Estoy seguro de que se van a encontrar cosas. Y es evidente que el señor Toledo no podrá moverse del Perú, porque creo que tiene algunas explicaciones que dar.
Y no es que yo tenga la vocación de que el señor Toledo tenga que ser ajusticiado periodísticamente o judicialmente, sino que tengo la impresión de que en su entorno, y también en su entorno familiar, y probablemente en él mismo, hay irregularidades, apropiaciones y, sobre todo, tráfico de influencias.
En eso sí no tengo la menor duda. Tengo indicios y testimonios de muchos casos en los que ha habido, por parte del entorno presidencial, ofrecimientos para ser favorecidos en tal o cual compra de licitaciones, siempre y cuando hubiese algún incentivo.
–¿Podría mencionar algún caso?
–Puedo mencionar el caso de una licitación para un programa computarizado vinculado a la ONPE, una empresa fue favorecida con 18 millones de soles, y su software, al final, no sirvió para nada, y el Estado perdió 18 millones de soles.
Fue en la época del señor Tuesta, lo puedo asegurar y lo puedo confirmar ante cualquier tribunal. Que el señor Tuesta me desmienta y que diga qué nombre tiene la compañía. Eso me parece digno de toda investigación.
CONTRALOR PINTADO
–¿La Contraloría ha cumplido un papel o ha estado pintada en la pared?
–Yo creo que efectivamente el señor Matute, que tiene nombre de historieta, parece pintado en una pared rupestre, parece una figura de Altamira, es absolutamente decorativo, vergonzosamente en silencio y eso se llama la Contraloría de los amiguetes. Por algo se le eligió.
–¿Tiene alguna culpa legal?
–Tiene una responsabilidad y un rabo de paja de varios kilómetros el señor Matute, pero la zafiedad fue del señor Toledo, de elegir a un compañero de carpeta como Contralor de su gobierno; es una de las peores cosas que se haya visto en los últimos tiempos. Es como si Alan García nombrase a Lucho Gonzales Posada como Contralor, nadie le creería.
Por Enrique Sánchez H.
César Hildebrandt es uno de los periodistas más influyentes de nuestro medio, qué duda cabe. Su verbo incisivo y sus investigaciones prolijas han desbaratado más de un entuerto y han provocado la bilis de quienes escondían alguna suciedad bajo la alfombra.
En la presente conversación que nos concedió, muestra su desencanto ante la clase política peruana, vaticina la muerte política de viejos partidos y el ocaso de figuras como Ollanta Humala.
También advierte la esperanza que tiene en la posibilidad de un mejor segundo gobierno de Alan García, aunque señala los peligros de la maquinaria aprista que lo sustenta.
La siguiente entrevista es el enjundioso preludio de una diaria colaboración con nuestro diario que se inicia el día de mañana, donde Hildebrandt tendrá una columna personal todos los días.
–Según las encuestas, más de la mitad de la población cree que el gobierno de Alan García será mejor que su gestión anterior. ¿Usted piensa lo mismo?
–Espero que la gente no se equivoque. Creo que García no puede hacerlo peor que la vez anterior. La vez pasada fue tanto el desastre que es imposible imaginar siguiera que este gobierno se parezca al primer régimen aprista. Por lo tanto, sí cabe la esperanza de que García haya aprendido a refrenarse. A fin de cuentas, esa es la lección de los cinco años, entre el 85 y el 90. García fue un auténtico caballo loco, al galope de sus instintos.
–¿Usted está de acuerdo, entonces, en que el principal error de García era él mismo?
–Absolutamente, él era su propia bomba de tiempo. Su mesianismo, su voluntarismo para con la economía y la creencia absoluta que tenía de que la economía no tenía leyes y que se podía imprimir papel moneda impunemente y que los precios podían ser rebajados a voluntad. Su ignorancia económica fue probablemente el peor de sus enemigos.
–El grupo de los llamados “amigos de Alan” de su anterior gobierno, y a quienes los viejos apristas querían separar, no están ahora, pero sí dos o tres nombres importantes que lo acompañaron aquella vez. ¿Estos van a ser un lastre para García?
–Cabe pensar que esa misma maquinaria, digamos, ha experimentado algunos cambios a patadas, después de la experiencia 85-90. Cabe pensar que el señor Luis Alva Castro ya no es el autómata impresor de billetes, digamos el imprentero de intis que fue. Cabe pensar que los que aconsejaban al señor García que no le hiciera caso a la inflación y que la inflación podía ser una conviviente eficaz, ya no le hablan de lo mismo y padecen de la ronquera que da la experiencia, cabe pensar.
Pero a mí sí me dan miedo algunos entornos viejos del APRA inamovibles, intactos, que siguen pensando, fundamentalmente, que la economía no tiene leyes; eso es lo que a mí más escalofríos me produce.
–¿A quién se refiere usted?
–A Alva Castro y compañía, a todo su entorno, consejeros del “sí señor” como Lucho Gonzales Posada, anuentes profesionales como Jorge del Castillo, a quien yo no veo discutiéndole al señor García nada, absolutamente; podrían asentir que el césped no es verde si García lo decide. Yo sigo teniéndole miedo a ese entorno por más experiencia que García haya adquirido.
–¿Cuáles serían las primeros cinco medidas que debería dar García para dar muestra que su cambio es real?
–No ceder a la presión partidaria para tomar el Estado como si fuera un botín, nombrar un primer ministro independiente y de consenso, nombrar a un ministro de Economía que notoriamente pueda decirle no, empezar a atender el sur con un presupuesto que sea viable surgido, probablemente, de una presión tributaria mayor de los que no están pagando impuestos y, en quinto lugar, convertir su mandato en lo que el electorado ha querido, un mandato creativo, de votos prestados y por lo tanto de demanda absoluta de búsquedas de consenso.
–¿Usted cree que es posible que Alan García forme un gobierno con independientes, tal como usted lo señala?
–Yo creo que García ha cambiado lo suficiente como para pensar que eso es, probablemente, la única salida. Si él sigue siendo rehén del APRA, va a cometer los mismos errores del 85, va a sentirse secuestrado por la maquinaria partidaria que exige y exige más empleos, porque al final de cuentas la máquina del partido aprista no es una máquina ideológica que pretenda la revolución de Haya, sino que pretende simplemente la devolución del presupuesto.
–¿A quién entonces tendrá él que temerle más?
–A él mismo, a sí mismo. Alan García tiene que reconocer que él es su peor sombra y tiene que recordarse, cada cinco segundos, que es falible y que es un ser humano, que no está aquí para hacer historias sino para continuar en una ruta donde la pobreza sea posible de derrotar. Y no hay posibilidad alguna de derrotar a la pobreza en la hiperinflación que él creó.
–¿Y qué papel le tocará a la oposición en todo este juego?
–No tener la malevolencia sistemática del humalismo radical sino tener la capacidad y la grandeza de coincidir en algunas cosas que pueda proponer el gobierno, como por ejemplo un programa de emergencia para el sur, para este sur potencialmente separatista que ya tenemos y que vamos a continuar teniendo si lo miramos con la indiferencia limeña.
Este asunto no es un tema de rabia sureña, que sería legítima, este no es un asunto de los esclavistas del sur; nosotros somos los esclavistas capitalistas que hemos convertido el sur en un polvorín. Por lo tanto, si la oposición sabotea proyectos para el sur me parecería infame.
–¿Usted cree que Humala es el líder de la oposición, es capaz de serlo?
–No, no, yo creo que el líder de la oposición está por verse y no lo será el tránsfuga de Torres Caro como él pretende, pero tampoco lo será Ollanta Humala. Humala es un rudo candidato con un relativo éxito o con un gran éxito, depende de cómo se vea, pero no lo veo sosteniendo una oposición, no lo veo con la capacidad suficiente como para, inclusive, mantener junta su bancada.
–¿Qué futuro le ve a la figura política de Humala? ¿Va a decrecer, va a estancarse?
–Yo creo que va a decrecer, contra lo que él cree. La rabia que él interpretó seguirá allí, pero esa rabia apostó a él como ganador, no a él como perdedor, y en tanto que ha perdido, aunque por poco, las elecciones, ha perdido también el tranvía llamado deseo.
–Muchos sociólogos creen que la bancada humalista representa a un Perú escindido.
–Es un Perú escindido en la medida que desde el centro lo hemos centrifugado, sí claro. Y es escindido no por ellos sino por nosotros, por la ineptitud de la clase política y por el centralismo.
Por eso, la gran tarea de Alan García, entre otras cosas, será regionalizar de verdad, crear un régimen de autonomías como el español para que las cosas menudas y cotidianas y las inversiones in situ sean de los gobiernos regionales, y él se dedique a las cosas mayores: nuestras alianzas con los vecinos, qué hacemos con la APEC, cómo fomentamos las exportaciones sin destruir los derechos laborales, que es un gran desafío.
–Dentro de este panorama, ¿qué pasa con Lourdes Flores? ¿Ha muerto?
–Bueno, Lourdes Flores como candidata tendría que tener la tenacidad de Salvador Allende como para reincidir. No creo que Lourdes Flores vuelva a ser candidata, pero sí creo que su frente representa un importante sector, es un tercio o un cuarto del electorado conservador que, de alguna manera, va a tener en Ántero Flores-Aráoz, en mi opinión, su sucesor electoral.
–¿Y Castañeda Lossio, que pertenece a ese frente y que está en auge?
–Castañeda Lossio hasta ahora ha demostrado ser un alcalde eficaz y silencioso, pero yo no lo veo como el alcalde de Nueva York que cambió la incidencia del delito en esa ciudad como presidente demócrata o republicano. Yo creo que la magnífica estatura política del señor Castañeda sólo le alcanza para la alcaldía por ahora, no lo veo como presidenciable.
–¿Qué va a pasar en el Congreso?
–Si el Congreso realmente tiene como precoz figura al señor Torres Caro, vamos fritos. Yo no espero mucho del Congreso. Lo que yo espero del Congreso, en términos que Pedro Salinas aceptaría inmediatamente, es que no joda, así de sencillo, que ya bastante ha hecho para desacreditar a la clase política.
Hemos tenido uno de los peores congresos de los últimos tiempos y espero que esa experiencia no se repita y que el Congreso no repita el espectáculo que está dando. Tengo la impresión de que el Congreso no representa la soberanía popular sino que representa una suerte de crisis partidaria que como un cedazo que ya no sirve, como una coladera, deja pasar, probablemente, a lo peor de los aspirantes a la clase política.
–Quizá se convierta en el cancerbero de Alan García, pues el APRA no tiene una mayoría definida...
–No olvidemos que constitucionalmente le queda el camino de las dos censuras y, por lo tanto, de la disolución legal del Congreso, camino que aplaudiremos todos los que pensemos que el Congreso está haciendo la política que padeció Fernando Belaunde Terry entre los años1963 y 1968, justamente cuando el APRA ligada con la coalición hizo lo imposible para que el señor Belaunde hiciera las reformas que podrían haber hecho imposible, a su vez, el golpe reformista del año 68, así de sencillo.
–Dentro de ese contexto, partidos como Acción Popular y el Partido Popular Cristiano, ¿tienen posibilidades de vida política?
–Acción Popular como partido caudillista ha muerto, pero todavía tiene una suerte de inercia nerviosa; es como la gallina sin cabeza que sigue andando. En cuanto al PPC, el crepúsculo de Luis Bedoya Reyes también va a significar su final.
El frente de centro que requiere el Perú pasa por lo que queda del PPC, por la escombrera de AP e incluye, evidentemente, a otra serie de personalidades y de algunos otros centros de poder y de siglas. Creo que sobre la base de AP y el PPC se construirá una centro derecha distinta, generacionalmente nueva, que deberá sobrepasar el caudillismo.
El gran reto de la derecha es que ha construido siempre partidos con nombre propio, y todos esos partidos han tenido partidas de nacimiento y partida de defunción. El benavidismo, el leguiísmo, el odriísmo, el pradismo, el bedoyismo y el belaundismo, etc., pero nadie construyó el partido de la derecha en el Perú.
–¿Y qué pasa con ese gran sector social que antes votó por Fujimori y que ahora parece votó por Humala, y que en las siguientes elecciones votará por quien sólo Dios lo sabe?
–Es que sigue habiendo un cuarto de país que está a la deriva moral y a la deriva ideológica, y que, para decirlo con toda franqueza, en mi opinión no tiene principios democráticos, ningún apego por las instituciones y que es, probablemente, el voto del tumulto y, si cabe el término, de la oclocasia, de la plebe.
Tenemos también una inmensa plebe que vota por quien puede destruir la democracia y que vota por quien puede ofender todos los principios de lo que es la convivencia civilizada, como lo es el señor Fujimori. Eso sólo se explica en un país donde hay una abundante cantidad de gente que no tiene el menor referente democrático entre sus valores.
–¿Cuál es el papel que le ha correspondido al señor Alejandro Toledo?
–Es una pregunta terrible porque nos pone frente al espejo de nuestra propia democracia. Yo creo que Toledo ha tenido la suerte que tuvo Odría con precios internacionales extraordinarios, pero ha desacreditado la Presidencia, ha desacreditado la elocuencia, ha desacreditado el castellano, ha desacreditado la autoridad del Ejecutivo y ha convertido en una frivolidad, regada no precisamente de agua, el ejercicio del poder. Yo lamento mucho estos cinco años del señor Toledo.
–¿Qué ha sido lo peor y lo mejor de su gobierno?
–Lo mejor es su buena estrella, que se ven en las macrocifras y la disciplina fiscal que hay que reconocer, y que sería absolutamente mezquino negar. Y lo peor ha sido él mismo. Volvemos al problema del carácter y de las personas. El peor enemigo de Toledo ha sido él, sin lugar a dudas. Ni siquiera su mujer ha alcanzado a ser una enemistad tan preclara.
ELIANE KARP, LA CEREZA
–¿Usted reconoce algún papel real que haya tenido la señora Karp en esta debacle?
–Eliane Karp ha sido la cereza sobre el chantillí, ha sido el adorno en la torta de los novios. Ya después de eso no cabía más y no cabe más. Ha sido muy desafortunada y ha contribuido mucho a crear este clima de animadversión, a veces irracional, que se ha formado en torno a la pareja presidencial.
–¿Por qué esa soberbia de la señora Karp?
–Eliane Karp, a pesar de su vocación antropológica y de haberse casado casi con un icono de nuestros ancestros, a pesar de eso es racista. No me queda la menor duda de que esa superioridad con la que nos mira, desde la que nos habla, no tengo la menor duda de que ese desdén, que nos recuerda al rey Leopoldo, es un desdén racista, es un desdén eurocentrista, es un desdén monárquico en el sentido más cultural de la palabra. Ella no lo sabe, pobrecita, no se da cuenta, pero está clarísimo.
INVESTIGAR DE CABO A RABO
–¿Hay razones suficientes como para juzgar al señor Toledo por algún caso de corrupción grave?
–Habrá que investigarlo de cabo a rabo, no me queda la menor duda de que es investigable y que se podrán descubrir algunas cosas que lo comprometen.
–¿Qué recomendaría escarbar, por ejemplo?
–Yo recomendaría escarbar en todas las licitaciones importantes de los últimos dos años. Estoy seguro de que se van a encontrar cosas. Y es evidente que el señor Toledo no podrá moverse del Perú, porque creo que tiene algunas explicaciones que dar.
Y no es que yo tenga la vocación de que el señor Toledo tenga que ser ajusticiado periodísticamente o judicialmente, sino que tengo la impresión de que en su entorno, y también en su entorno familiar, y probablemente en él mismo, hay irregularidades, apropiaciones y, sobre todo, tráfico de influencias.
En eso sí no tengo la menor duda. Tengo indicios y testimonios de muchos casos en los que ha habido, por parte del entorno presidencial, ofrecimientos para ser favorecidos en tal o cual compra de licitaciones, siempre y cuando hubiese algún incentivo.
–¿Podría mencionar algún caso?
–Puedo mencionar el caso de una licitación para un programa computarizado vinculado a la ONPE, una empresa fue favorecida con 18 millones de soles, y su software, al final, no sirvió para nada, y el Estado perdió 18 millones de soles.
Fue en la época del señor Tuesta, lo puedo asegurar y lo puedo confirmar ante cualquier tribunal. Que el señor Tuesta me desmienta y que diga qué nombre tiene la compañía. Eso me parece digno de toda investigación.
CONTRALOR PINTADO
–¿La Contraloría ha cumplido un papel o ha estado pintada en la pared?
–Yo creo que efectivamente el señor Matute, que tiene nombre de historieta, parece pintado en una pared rupestre, parece una figura de Altamira, es absolutamente decorativo, vergonzosamente en silencio y eso se llama la Contraloría de los amiguetes. Por algo se le eligió.
–¿Tiene alguna culpa legal?
–Tiene una responsabilidad y un rabo de paja de varios kilómetros el señor Matute, pero la zafiedad fue del señor Toledo, de elegir a un compañero de carpeta como Contralor de su gobierno; es una de las peores cosas que se haya visto en los últimos tiempos. Es como si Alan García nombrase a Lucho Gonzales Posada como Contralor, nadie le creería.
domingo, julio 16, 2006
Medios de Comunicación en Crisis

Por Ignacio Ramonet
Nada simboliza mejor el desasosiego de la prensa francesa, frente a una alarmante baja en su difusión, que la reciente disposición del diario Libération, otrora maoísta, de favorecer la toma de control de su capital por el banquero Edouard de Rothschild... Hace poco, el grupo Socpresse, que publica unos 70 títulos, entre ellos Le Figaro, L’Express, L’Expansion y decenas de diarios regionales, fue comprado a su vez por un fabricante de armas, Serge Dassault. Y se sabe que otro industrial del armamento, Arnaud Lagardère, es dueño del grupo Hachette (1) que posee 47 revistas (entre las cuales están Elle, Parents, Première) y diarios como La Provence, Nice-Matin o Corse-Presse. Si prosiguiera esta caída de la difusión, la prensa escrita independiente correría el riesgo de caer poco a poco bajo el control de un pequeño grupo de industriales –Bouygues, Dassault, Lagardère, Pinault, Arnault, Bolloré, Bertelsmann…– que multiplican sus alianzas entre ellos, amenazando así el pluralismo.
La caída afecta actualmente a toda la prensa de referencia. Por primera vez desde hace quince años no se libra Le Monde Diplomatique. Nuestro periódico, que desde 1990 registraba un aumento regular en su difusión y que entre 2001 y 2003 tuvo un crecimiento récord en su venta –superior al 25% acumulado– habrá tenido sin duda en 2004 un retroceso del 12% en su difusión (2). La mayoría de los grandes diarios franceses de circulación nacional registrarán también un descenso importante, que se sumará al sufrido en 2003, a saber: Le Figaro: -4,4%; Libération: -6,2%; Les Echos: -6,4%; Le Monde: -7,5%; y La Tribune: -12,3%.
El fenómeno está lejos de circunscribirse a Francia. El diario estadounidense International Herald Tribune, por ejemplo, vio bajar sus ventas en 2003 en el 4,16%; en el Reino Unido, el Financial Times cayó en el 6,6%; en Alemania, en los últimos cinco años la difusión ha bajado el 7,7%, en Dinamarca el 9,5%, en Austria el 9,9%, en Bélgica el 6,9%, e incluso en Japón, cuyos habitantes son los mayores consumidores de periódicos, el retroceso ha sido del 2,2%. Dentro de la Unión Europea, el número de periódicos vendidos cada día es inferior en un millón de ejemplares respecto de hace 10 años... A escala mundial, la venta de diarios cae cada año un promedio del 2%. Hay quienes llegan a preguntarse si la prensa escrita no se convertirá en algo del pasado, un medio de la era industrial en vías de desaparición.
Aquí y allá hay periódicos que desaparecen. En Hungría, el 5 de noviembre de 2004, el diario Magyar Hirlap (propiedad del grupo suizo Ringier) cerró sus puertas. La víspera, 4 de noviembre, en Hong Kong, el semanario otrora de referencia sobre temas asiáticos Far Eastern Economic Review (propiedad del grupo estadounidense Down Jones) dejó de publicarse. En Francia, el 7 de diciembre de 2004, el mensual Nova Magazine también interrumpió su salida. En Estados Unidos, entre 2000 y 2004, desaparecieron más de dos mil empleos en la prensa escrita, lo que representa el 4% del total. La recesión afecta también a las agencias de prensa que suministran información a los periódicos. La principal de ellas, Reuters, acaba de anunciar una reducción de 4.500 empleos.
Se conocen las causas externas de esa crisis. Por una parte, la ofensiva devastadora de los diarios gratuitos. En Francia, el gratuito 20 Minutes ya ha tomado claramente la delantera en número de lectores, pues llega a más de dos millones de personas por día en promedio, superando ampliamente al diario de pago Le Parisien (1,7 millones) y a otro gratuito, Metro, que diariamente leen 1,6 millones de personas. Esos medios captan importantes flujos publicitarios, dado que los anunciantes no hacen ninguna distinción entre el lector que paga por su diario y el que lo recibe gratis.
Para resistir a esa competencia que podría resultar mortal para los diarios –y que ya amenaza a los semanarios– algunos de ellos, sobre todo en Italia, España, Grecia y Turquía (aunque el fenómeno se extiende también a Francia) proponen con cada entrega, por una pequeña suma extra, una revista de historietas, un DVD, CD, libros, Atlas, enciclopedias, colecciones de sellos o de antiguos billetes de banco, y hasta vajillas, juegos de ajedrez, etc. Lo cual refuerza la confusión entre información y mercancía, con el riesgo de que los lectores ya no sepan qué es lo que compran. Así es como los diarios enturbian más su identidad, desvalorizan el título y ponen en marcha un engranaje diabólico que nadie sabe en qué acabará.
La otra causa externa es, claro está, Internet, que continúa su fabulosa expansión. Unicamente en el curso del primer trimestre de 2004 se crearon 4,7 millones de sitios web. Actualmente existen en el mundo unos 70 millones de sitios e Internet cuenta con más de 700 millones de usuarios. En los países desarrollados, muchas personas abandonan la lectura de la prensa –y hasta la televisión– por la pantalla del ordenador. El ADSL (Asymetric Digital Subscriber Line), ha modificado la situación especialmente. Por precios que oscilan entre los 10 y los 30 euros, hoy en día es posible abonarse a Internet de alta velocidad. Actualmente, en Francia, más de 5,5 millones de hogares están abonados con conexión ultra rápida a la prensa digital (el 79% de los diarios del mundo poseen ediciones electrónicas), a todo tipo de textos, e-mail, fotos, música, programas de televisión o de radio, películas, videojuegos, etc.
Existe además el fenómeno de los “blogs”, característico de la cultura web, cuyo número ha aumentado de manera impresionante en todo el mundo durante el segundo semestre de 2004, y que, con el tono de un diario íntimo, mezclan sin complejo información y opinión, hechos verificados y rumores, análisis documentados e impresiones fantasiosas. Su éxito es tal, que se encuentran en la mayoría de los diarios digitales. Esa avidez muestra que muchos lectores prefieren la subjetividad y la parcialidad asumidas de los bloggers a la falsa objetividad y a la imparcialidad hipócrita de la gran prensa. Por otra parte, la conexión a la galaxia Internet a través de los teléfonos-móviles-multifunciones puede acelerar aún más ese movimiento. De esta manera la información se vuelve más móvil y más nómada. Así es posible saber, en todo momento, lo que ocurre en el mundo.
En la India, la firma Times Internet, filial multimedia del diario Times of India, envía mensualmente a los teléfonos móviles de sus abonados más de 30 millones de informaciones en forma de SMS (Short Message Service), tecnología que permite una comunicación rápida, breve y económica. En Japón y en Corea del Sur, una cantidad creciente de personas se informan a través de sus teléfonos móviles. Allí reciben programas de radio, de televisión y los canales de información permanente. Resultado: todos los sectores de información, fuera de Internet, pierden audiencia dado el alto nivel de competencia existente entre los medios de comunicación (3).
Pero la crisis tiene también causas internas, que obedecen principalmente a la pérdida de credibilidad de la prensa escrita. En primer lugar porque ésta pertenece cada vez más –como hemos visto– a grupos industriales que controlan el poder económico y que están en connivencia con el poder político. Y también porque la parcialidad, la falta de objetividad, la mentira, las manipulaciones o simplemente las imposturas, no cesan de aumentar. Sabemos que no ha existido ninguna época dorada de la información, pero actualmente esas derivas han alcanzado también a los diarios de calidad. En Estados Unidos, el caso de Jayson Blair, el periodista estrella que falsificaba hechos, plagiaba artículos copiados de Internet y que incluso inventó decenas de historias, causó un perjuicio colosal al New York Times, que a menudo publicaba sus fabulaciones en portada (4). Ese diario, que era considerado una referencia por los profesionales, sufrió una conmoción a raíz del mencionado caso: los dos responsables de la redacción, Howell Raines y Gerald Boyd, debieron renunciar, y hubo que crear un puesto de ombudsman (defensor del lector), para el que fue designado Daniel Okrent, un ensayista y ex jefe de redacción de la revista Time.
Pocos meses después estalló otro escándalo, aún más estruendoso, en el primer diario de Estados Unidos, USA Today. Sus lectores descubrían, estupefactos, que su más célebre reportero, Jack Kelley, una estrella internacional que desde hacía 20 años viajaba por todo el mundo, que había entrevistado a 36 jefes de Estado y cubierto una decena de guerras, era un falsificador compulsivo, un “impostor en serie”. Entre 1993 y 2003, Kelley había inventado cientos de relatos sensacionales. Como por azar, siempre estaba en el lugar donde ocurrían los acontecimientos, de los que extraía historias excepcionales y apasionantes. En uno de sus reportajes decía haber sido testigo de un atentado en una pizzería de Jerusalén y describía a tres hombres que comían junto a él, cuyos cuerpos habían sido proyectados hacia arriba por la explosión, cayendo luego decapitados, mientras las cabezas rodaban sobre la calle...
Su reportaje más grosero, aparecido el 10 de marzo de 2000, era sobre Cuba. Kelley había fotografiado a una empleada de hotel –Jacqueline– cuya fuga clandestina a bordo de un frágil esquife relataba con lujo de detalles, incluyendo la muerte de la desdichada, ahogada en el estrecho de la Florida. En realidad, la mujer –cuyo verdadero nombre era Yamilet Fernández– está viva actualmente y nunca ha corrido tal aventura. Otro periodista de Usa Today, Blake Morrison, la entrevistó y pudo verificar que Kelley había mentido (5). Las revelaciones de esos fraudes, considerados como uno de los mayores escándalos del periodismo estadounidense, le costaron el puesto a la directora de la redacción, Karen Jurgensen, y a otros dos altos directivos: Brian Gallagher, su adjunto, y Hal Ritter, responsable de la información (6).
Más recientemente, en plena campaña electoral, un nuevo sismo deontológico sacudió el mundo de los medios. Dan Rather, el presentador estrella del informativo televisivo de CBS y del prestigioso programa “60 minutos”, reconoció haber difundido, sin verificarlos, falsos documentos para probar que el presidente Bush había gozado de ayuda para evitar ser enviado a la guerra de Vietnam (7). Rather anunció que abandonaba su puesto y se retiraba.
Intoxicación sobre Irak.
A todos esos desastres hay que añadir el cambio de manos de los grandes medios, transformados en órganos de propaganda –en particular el canal Fox News (8)– de las mentiras de la Casa Blanca respecto de Irak. Los diarios no verificaron ni pusieron en duda las afirmaciones de la Administración de Bush. De haberlo hecho, un documental como Farenheit 9/11, de Michael Moore, no hubiera tenido tanto éxito, ya que la información que aporta la película estaba disponible desde hacía mucho. Pero los medios la habían ocultado.
Incluso el Washington Post y el New York Times participaron de ese “lavado de cerebro”, como lo mostró perfectamente un especialista de los medios, John Pilger: “Mucho antes de la invasión, ambos diarios creaban falsas alarmas por cuenta de la Casa Blanca. En la portada del New York Times podían leerse títulos como: ‘Arsenal secreto [de Irak]: en busca de las bacterias de guerra’, ‘Un desertor describe los progresos de la bomba atómica en Irak’, ‘Un iraquí habla de la renovación de los emplazamientos de armas químicas y nucleares’, o ‘Desertores refuerzan el informe estadounidense contra Irak, afirman los oficiales’. Todos esos artículos resultaron ser pura propaganda. En un correo electrónico interno (publicado por el Washington Post) la periodista estrella del New York Times, Judith Miller, admitió que su fuente principal era Ahmed Chalabi, un exiliado iraquí, un prevaricador condenado por la justicia, que había dirigido el Congreso Nacional Iraquí (CNI), organización con sede en Washington y financiada por la CIA. Una investigación del Congreso llegó posteriormente a la conclusión de que toda la información suministrada por Chalabi y por otros exiliados del CNI carecía de valor” (9).
Un oficial de la CIA, Robert Baer, reveló cómo funcionaba ese sistema de intoxicación: “El Congreso Nacional Iraquí (CNI) tomaba sus informaciones de falsos desertores y las pasaba al Pentágono, posteriormente el Congreso Nacional Iraquí daba las mismas informaciones a los periodistas diciéndoles: ‘Si no lo creen, llamen al Pentágono’. Así se lograba crear un circuito cerrado con tales noticias. De esa manera, el New York Times podía decir que tenía dos fuentes de informaciones sobre las armas de destrucción masiva en Irak. Lo mismo ocurría con el Washington Post. Los periodistas no trataban de averiguar más. Por otra parte, los jefes de redacción les pedían que apoyaran al gobierno, por patriotismo” (10).
El jefe de redacción del Washington Post, Steve Coll, debió renunciar a su cargo el 25 de agosto de 2004, después de que una investigación mostrara el poco espacio que había otorgado a los artículos que cuestionaban la tesis del gobierno en el periodo previo a la invasión de Irak (11). El New York Times también entonó su mea culpa. En un editorial publicado el 26 de mayo de 2004, reconoció su falta de rigor en la presentación de los acontecimientos que llevaron a la guerra y lamentó haber publicado “informaciones erróneas”.
En Francia, los desastres mediáticos no son menores, como lo demostró el tratamiento dado por los principales medios a los casos de Patrice Alegre, del mozo de equipajes de Orly, de los pederastas de Outreau y de Marie L. que afirmaba haber sufrido una agresión antisemita en un tren de las afueras de París (12). El fenómeno se repite en muchos otros países. En España, por ejemplo, después de los atentados del 11 de marzo de 2004, los medios controlados por el gobierno de José María Aznar manipularon la información, tratando de imponer una “verdad oficial” al servicio de ambiciones electorales, ocultando la responsabilidad de la red Al Qaeda y atribuyendo el crimen a la organización vasca ETA.
Todos esos casos, al igual que la alianza cada vez más estrecha entre los medios de comunicación y los poderes económicos y políticos, han causado un daño terrible a la credibilidad de la prensa. Lo cual revela un inquietante déficit democrático. Domina el periodismo complaciente, al tiempo que el periodismo crítico retrocede. Cabe incluso preguntarse si a la hora de la globalización y de los megagrupos mediáticos no está desapareciendo la noción de prensa libre.
“Ideas sanas”
Al respecto, las declaraciones de Serge Dassault confirman todos los temores. En cuanto asumió su cargo, el nuevo propietario del diario Le Figaro declaró a los redactores: “Desearía, en la medida de lo posible, que el diario pusiera más de relieve nuestras empresas. Creo que a veces hay informaciones que requieren mucha precaución. Como por ejemplo, los artículos sobre los contratos en curso de negociación. Hay informaciones que hacen más mal que bien. El riesgo consiste en poner en peligro intereses comerciales o industriales de nuestro país” (13). Se comprenderá que lo que Dassault llama “nuestro país” es su fábrica de armas Dassault-Aviation. Y sin duda para protegerla censuró una entrevista sobre la venta fraudulenta de aviones Mirage a Taiwán. Al igual que una información sobre las conversaciones entre el presidente francés Jacques Chirac y su homólogo argelino Abdelaziz Bouteflika, sobre un proyecto de venta de aviones Rafale a Argelia (14).
Recientemente, Dassault explicó que una de las razones que lo llevaron a comprar el semanario L’Express y el diario Le Figaro era que un periódico “permite difundir una cantidad de ideas sanas”, lo que aumentó la inquietud de los periodistas (15).
Si a esas declaraciones sumamos las de Patrick Le Lay, director del canal TF1, sobre la verdadera función de ese gigante de los medios de comunicación franceses –“La función de TF1 es ayudar a Coca Cola a vender su producto. Lo que nosotros le vendemos a Coca Cola es tiempo disponible de cerebro humano” (16)– vemos los peligros que implica esa mezcla de actividades, hasta tal punto resultan contradictorias la obsesión comercial y la ética de la información.
La citada mezcla de actividades puede ir muy lejos, sin que los lectores se den cuenta. Walter Wells, director del International Herald Tribune (que pertenece al grupo New York Times, que cotiza en Bolsa) han advertido recientemente sobre los riesgos de la entrada en el mercado de valores de las empresas de prensa. “A menudo, quienes deben tomar una decisión periodística se preguntan si la misma hará bajar o subir en algunos centavos el valor en bolsa de las acciones de la editorial. Ese tipo de consideraciones se ha vuelto capital, los directores de diarios reciben permanentemente directrices en tal sentido por parte de los propietarios financieros del periódico. Se trata de un hecho nuevo en el periodismo contemporáneo, antes no era así” (17).
Esa confusión, que manipula y termina atrapando a los lectores, puede ir aún más lejos en Internet. Así, por ejemplo, el sitio Forbes.com, de la revista económica estadounidense Forbes, utiliza un nuevo procedimiento para hacer publicidad, integrando directamente los enlaces promocionales en el contenido de los artículos. Los anunciantes compran ciertas palabras-clave y cuando el cursor del internauta pasa sobre ellas, aparece un pop-up con un mensaje publicitario. Los periodistas no son informados por anticipado sobre las palabras-clave que compran los anunciantes, pero algunos ya se preguntan si dentro de poco no les pedirán que escriban artículos utilizando palabras precisas que podrían brindar importantes beneficios económicos a la empresa periodística.
La era de la inseguridad informativa
Cada vez más ciudadanos toman conciencia de esos nuevos peligros y se muestran muy sensibles respecto de las manipulaciones mediáticas, convencidos de que en nuestras sociedades hipermediatizadas, vivimos paradójicamente en estado de inseguridad informativa. La información prolifera, pero sin ninguna garantía de fiabilidad. Asistimos al triunfo del periodismo de especulación y de espectáculo, en detrimento del periodismo de información. La puesta en escena (el embalaje) predomina sobre la verificación de los hechos.
En lugar de constituir la última defensa contra los excesos derivados de la rapidez y la inmediatez, muchos diarios han fallado en su misión y han contribuido a veces –en nombre de una concepción perezosa o policial (18) del periodismo de investigación– a desacreditar lo que otrora se llamaba el “cuarto poder”. Nuestro fundador, Hubert Beuve-Méry, recordaba siempre: “Los hechos son sagrados, la opinión es libre”. Pero la actitud que se propaga en los medios parece invertir esa fórmula. Cada vez más editorialistas consideran que las que son sagradas son sus opiniones –pocas veces fundamentadas– a la vez que no dudan en deformar los hechos para obligarlos a justificar sus opiniones.
En semejante contexto, en que el entusiasmo militante retrocede mientras cunde una visión pesimista del futuro, la redacción de Le Monde diplomatique se consagra a la tarea de mejorar su contenido editorial y considera que lo más importante es no traicionar la confianza de los lectores. Más que nunca, contamos con su movilización y su solidaridad para defender la independencia de nuestro periódico y la libertad que ella nos garantiza. Les recordamos que la mejor manera de apoyarnos es suscribise sin demora y suscribir a sus amigos.
Somos el periódico de la sociedad en movimiento, de la crítica social, de los que quieren que el mundo cambie. Y estamos dispuestos a mantenernos fieles a principios fundamentales que caracterizan nuestra manera de informar. Moderando la aceleración mediática; apostando por un periodismo de las luces, para disipar las sombras de la actualidad; interesándonos en situaciones que no están bajo los reflectores de la actualidad, pero que ayudan a comprender mejor el contexto internacional; proponiendo dossiers cada vez más completos, más profundos y mejor documentados sobre los grandes temas contemporáneos; yendo al fondo de los problemas, con método, rigor y seriedad; presentando informaciones y análisis inéditos, que muchas veces permanecían ocultos; y atreviéndonos a ir a contracorriente de los medios dominantes. Estamos convencidos de que de la calidad de la información depende la del debate cívico. La índole de este debate determina en última instancia la riqueza de la democracia.
NOTAS:
(1) Hachette Filipacchi Médias, filial de Lagardère Media, es el primer editor de revistas del mundo, con 245 títulos en 36 países. Ver el dossier sobre “la concentración de los medios en Francia” en el sitio del Observatorio francés de los medios: www.observatoire-medias.info. En el seno del grupo Le Monde SA –accionsita principal (51%) de Le Monde Diplomatique SA- el grupo Lagardère es accionista (10%) de Midi Libre, de la imprenta de Le Monde y de Le Monde interactif.
(2) Por contra, el número de artículos leídos en nuestro sitio internet se ha duplicado en 2004. Nuestra audiencia internacional continúa ampliándose: alcanzan el número de 45, en 20 lenguas, y su difusión acumulada supera el 1,1 millones de ejemplares.
(3) En Estados Unidos, la audiencia de los informativos televisivos de los principales canales pasó de un promedio de 36,3 millones cada noche, en 1994, a 26,3 millones en 2004.
(4) Ver Le Monde, 21 de mayo de 2003 y Time, 16 de junio de 2003.
(5) www.usatoday.com/news/2004-03-19-2004-03-19-kelley-cuba_x.htm
(6) Le Monde, 30 de abril de 2004.
(7) Le Monde, 28 de septiembre de 2004.
(8) Cf. el documental de Robert Greenwald, Outfoxed (2004).
(9) John Pilger, “Cómo fabricar ciudadanos consumidores, mal informados y bien pensantes”, Le Monde diplomatique, edición española, octubre de 2004, pág. 28.
(10) En el documental de Robert Greenwald, Uncovered (2003).
(11) The Washington Post, 12 de agosto de 2004.
(12) Ver la investigación de Gilles Balbastre, “Les faits divers, ou le tribunal implacable des médias”, Le Monde diplomatique, París, diciembre 2004.
(13) Le Monde, 9 de septiembre de 2004.
(14) Le Canard enchaîné, 8 de septiembre de 2004.
(15) Una vez que Dassault asumió la dirección del grupo Socpresse, 268 periodistas del mismo, es decir, cerca del 10% del total, invocaron la cláusula de renuncia y anunciaron su renuncia.
(16) En el libro Les Dirigeants face au changement, ediciones Huitième jour, Paris, 2004.
(17) El Mundo, Madrid, 12 de noviembre de 2004.
(18) Donde se confunden demasiado a menudo informadores con soplones, verdaderas investigaciones con la recepción de mensajes
Le Monde Diplomatique. París, octubre de 2005.
Recomiendo leer
El Corrupciómetro internacional es un novedoso instrumento de medición de la corrupción que parte de datos objetivos y no de percepciones de la corrupción. La escala que establece entre los países responde a una rigurosa categorización de niveles y grados de corrupción. El instrumento permitirá también el seguimiento anual sea de avances o de involuciones en la aplicación de políticas anticorrupción. En el caso latinoamericano, el Instituto de Estudios Anticorrupción con sede en Perú ha sido la encargada de aplicar dicha instrumento al contexto latinoamericano. Vea la última versión presentada el pasado 27 de junio ante las Naciones Unidas.
http://www.ineaestudiosanticorrupcion.org/pdf/corrupciometro.pdf
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-- oo --
Progreso económico y social en América Latina es la publicación estrella del Banco Interamericano de Desarrollo. Este número es una producción conjunta del Departamento de Investigación y el Departamento de Desarrollo Sostenible, coordinada por Luis Estanislao (Koldo) Echebarría, Eduardo Lora y Mark Payne, así como Ernesto Stein y Mariano Tommasi, que fueron los líderes del proyecto en general.
http://www.iadb.org/res/ipes/2006/FrontMatter.cfm?Language=Spanish
http://www.ineaestudiosanticorrupcion.org/pdf/corrupciometro.pdf
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Progreso económico y social en América Latina es la publicación estrella del Banco Interamericano de Desarrollo. Este número es una producción conjunta del Departamento de Investigación y el Departamento de Desarrollo Sostenible, coordinada por Luis Estanislao (Koldo) Echebarría, Eduardo Lora y Mark Payne, así como Ernesto Stein y Mariano Tommasi, que fueron los líderes del proyecto en general.
http://www.iadb.org/res/ipes/2006/FrontMatter.cfm?Language=Spanish
Escribir, leer y vivir

Víctor Moreno
Las relaciones entre vivir, leer y escribir dan, ciertamente, mucho que pensar. Umbral, en una columna titulada "Oficio de leer", trataba el asunto, inspirado por la muerte del Papa polaco y por lo mucho que, según el escritor, la gente había leído prensa por dicho motivo.
Aseguraba Umbral que «leer no es lo contrario de escribir sino la misma cosa, la otra cara de este noble y fecundo oficio».
Sin duda que leer no es lo contrario de escribir, como tampoco lo es de jugar al fútbol, de ver la televisión, de darle a la play station, de pasear todas las tardes, de emborracharse con buen vino, de hacer la picardía, y así sucesivamente.
Pero leer no es lo mismo que escribir. Por mucha prosa sonajera con que adorne su verso el poeta, la palabra tortura seguirá siendo tortura, aunque se llame melancolía. Umbral debe de considerar que en el ser humano existe una misma facultad que rige el comportamiento lector y escritor. Pero se equivoca. Lo que realmente existe es una facultad distinta para leer y otra para escribir. De ahí que haya personas a quienes les gusta leer un montón, pero no les digas que hagan una caricatura por escrito de Umbral. Lo que sí se da de forma inequívoca es la siguiente relación íntima: todas las personas que escriben leen. Pues no hay escritor que no lea.
Y me da también que Umbral ignora que leer es una actividad mucho más compleja que la de escribir. El tópico secular es afirmar lo contrario. Pero quienes nos movemos en ámbitos donde se pone a prueba cada día la capacidad de leer y de escribir, en jóvenes y adultos, podemos asegurar que leer, lo que se dice leer, es, como actividad intelectual, mucho más compleja que escribir. También lo afirmaba Borges y, por supuesto, lo sostiene cierta psicología del aprendizaje. Tanto es así que el sistema educativo, y ya no digamos la sociedad en general, ganaría mucho en esto de «hacer lectores», si las escuelas y los institutos hicieran más hincapié en que sus alumnos escribieran, en lugar de dejarse apresar por la obsesión un tanto neurótica de hacer lectores.
En cuanto a lo de «noble y fecundo oficio», dejémoslo, sin más, en oficio. ¿Acaso el resto de los oficios, en los que el ser humano pasa el rato concentrado de la vida, no son nobles y fecundos? La dignidad y la nobleza no requieren ni edad, ni madurez, ni oficio específico alguno. Están al alcance de cualquier voluntad que pretenda ser honrada consigo misma.
Dice Umbral: «El que lee con asiduidad y sin crispación noticiosa, está en realidad creando aquello que dice el libro».
Quien lee, con crispación o sin ella, no crea absolutamente nada. Esta es otra idea tan tópica como vieja. Forster, en su ensayo "Aspectos de la Novela", hablaba de que el lector era un co-creador de la novela que leía. Pero, que se sepa, aquí nadie co-crea. La pretensión de Umbral tal vez sea la de dignificar el acto lector dotándolo de unos significados maravillosos, en este caso asociándolo con el de un partero, pero, a poco que uno considere el meollo de la relación, comprobará que todo es mero jugo de agua de borrajas. Una mixtificación.
Se dice que cada lector es un magma volcánico que entra en erupción de acuerdo con su particular idiosincrasia. Nada que objetar. Seguro que para entender e interpretar una novela el lector tendrá que verse en la situación de identificar, analizar y valorar, a los personajes, las tramas y todo lo demás. Pero, desde el punto de vista psicológico, que es el nivel en que se mueve Umbral, lo más probable es que sean los propios personajes quienes desnuden al lector, desvelándole rasgos de su carácter.
También añade Umbral, recordando a Barthes, que «el crítico es un escritor aplazado. También el lector es un escritor aplazado, aunque no escriba nunca».
Ni el crítico es un escritor aplazado, ni el lector es un escritor aplazado. Si esta explicación conductista es cierta, habría que considerar que un fontanero es un ingeniero aplazado, un electricista es un Físico Nuclear aplazado, un charlatán de feria es un político aplazado y un albañil un arquitecto aplazado. Y así todos seríamos sujetos aplazados, esperando el momento preciso para que nuestra natu- raleza verdadera saliera a flote. No solamente eso: la sociedad en la que vivimos es toda ella un grupo de semovientes aplazados que no encuentran su lugar adecuado para vivir siendo lo que realmente son, o desean ser.
Desde luego, el crítico no es un escritor aplazado, porque, sencillamente, es ya un escritor. Otra cuestión es que Umbral considere que sólo son escritores los que escriben novelas; que sólo son escritores lo que son premiados y que solo son escritores los que publican en las grandes editoriales.
Termina Umbral su ristra de ocurrencias afirmando que «leer es una forma insustituible de vivir».
Leer y vivir, vivir y leer. Todo lo que hace el ser humano forma parte de su vida. Es vida. Leer, no leer, escribir, no escribir, pasear, no hacer nada, mirar, observar, fumar, llorar. ¿Qué tiene de especial la lectura que no tenga cualquiera de las actividades que realiza el ser humano? La sacralización de la lectura, que plantea Umbral, sólo conduce a una forma de fundamentalismo lector. ¿Por qué no considerar de una vez por todas el acto de leer como una más de las actividades posibles que puede llevar a cabo la persona?
Considérese sólo un detalle: ninguno de los supuestos efectos maravillosos que se le atribuyen a la lectura son exclusivos y excluyentes de ella. Cualquiera de ellos pueden cultivarse mediante otro tipo de soportes: el cine, la pintura, la televisión, una conversación, una hora en silencio contemplando cómo cae la lluvia o las hojas otoñales de los últimos platanares de la glorieta...
En definitiva, «la elocuencia muda de la lectura» (Umbral) es, precisamente eso, muda. Y está bien que siga siéndolo. Especialmente, cuando su silencio se quiere sustituir por frases hechas.
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